
Un origen que no se elige
Los diseñadores industriales nos formamos bajo el yugo de la diferenciación. Pero esa idea impacta de manera distinta en cada alumno, y lo hace en función de cómo haya llegado al diseño. Y no es que sea importante, es crucial. Marca su carrera.
Para unos, la diferenciación es intelectual. Si han tenido suerte, se habrán encontrado con un planteamiento académico que cultiva la mente, o quizás se hayan topado con algún profesor trasnochado capaz de inculcarles que el pensamiento va primero, que la forma llega después y, siempre, como consecuencia.
Para otros, la diferenciación es meramente formal. Aprenden que diseñar consiste en producir objetos novedosos, sorprendentes, capaces de destacar por encima de los demás. Una concepción del diseño que encuentra fácilmente su lugar en el circuito del prestigio, los premios y la imagen. Desde ahí interiorizan que la diferencia está en la forma y que, cuanto más visible sea, mayor será su valor.
También existe una tercera vía, más tardía y menos directa: la del que empezó en la superficie porque su contexto no le ofreció otra cosa y que, años después, por una lectura tardía, por una experiencia reveladora o por puro desengaño profesional, descubre que aquello que había aprendido como diseño era solamente una manera de producir formas.
Si revisamos la historia reciente del diseño, no encontramos tantos diseñadores capaces de trascender su tiempo. No hablo solamente de buenos diseñadores, sino de aquellos cuyo pensamiento ha sido capaz de modificar la propia disciplina. Diseñadores que no se limitaron a vomitar formas, sino que fueron capaces de plantear preguntas diferentes a través de los objetos, aportando realmente nuevas maneras de relación y uso.
Así se divide, en parte, el mundo del diseño moderno: entre estamentos académicos sólidos y de fachada. Entre quienes entienden la diferenciación como consecuencia del pensamiento y quienes la convierten en objetivo. Entre la profundidad y la superficie. Entre lo que se piensa y lo que solo se hace para fotografiar
Agosto 2026

