
La extraña ausencia de literatura de peso sobre diseño industrial
Charlando sobre diseño con dos jóvenes colegas malagueños, me lanzaron la pregunta de si conocía bibliografía al respecto de las pautas y/o las acciones que nos permiten, a los diseñadores industriales, hacer que los objetos comuniquen la relación que el usuario ha de mantener con ellos. Que puedan expresar como han se ser utilizados, en la concepción más amplia del término, por el ser humano.
Obviamente la importancia de la pregunta no reside en el hecho de si conozco o no bibliografía – asunto que contesté negativamente de forma rápida-, sino en el trasfondo de esa literatura buscada.
Podría decirse que ese fondo es el que da sentido, en parte, al diseño industrial. Que todos los esfuerzos que el diseñador deriva durante el proyecto están destinados, en gran medida, a contemplar esta premisa. A adquirir y tener la capacidad – más allá de dar la correcta solución de fabricación de un producto– de incorporar al diseño todo este tipo de lenguajes y códigos. Hacer que el objeto no solo nos exprese ciertos valores y/o funciones, sino que nos diga de forma clara y evidente como debemos usarlo y/o relacionarnos con él.
Muchos aceptamos que el diseño industrial se fundamenta precisamente en este tipo de aspectos y por ello, todos en mayor o menor medida, de forma consciente o inconsciente, a través de la metodología y/o cualquier otro recurso o proceso, trabajamos con elementos que nos permiten alcanzar e incorporar estos niveles expresivos (objetivos) en los objetos.
Pero, ¿cómo los enseñamos y los adquirimos si esto no forma parte de una asignatura y/o un conocimiento específico en la enseñanza? Supongo que porque adquieren todo el sentido cuando están integrados y relacionados con otro tipo de análisis y estructuras del diseño, como lo son la metodología, la expresión gráfica, los lenguajes formales, la ergonomía, la antropometría, la semiótica, etc… Es decir, la solución está en el todo.
Aun así, enmarañados en la compleja tela de araña que supone la estructuración académica del diseño, tengo la convicción de que existen de forma exenta, particular. Que se pueden separar y cuantificar.
Por esta razón, me resulta extraño que no exista mucha bibliografía sobre este tema concreto siendo, como lo es, un asunto fundamental.
Me refiero lógicamente a publicaciones rigurosas y profundas que detallen los procedimientos por los que el diseño industrial es capaz de llegar a estos estadios. Formulaciones objetivas y/o ensayos sobre como ciertos elementos nos permiten aproximarnos a este nivel de comunicación que se establece, de forma precisa e intencionada, entre el mundo artificial y el hombre, permitiendo que el diseño industrial sea entendido, validado y usado. Resultados controlados donde función, forma y cultura se entrelazan mediante pequeños detalles. Rasgos e intenciones que nos permiten apreciar que el diseño es básicamente una solución evidente que pretende solventar una necesidad humana o un problema cotidiano.
Reflexionando posteriormente sobre la conversación mantenida con mis colegas, reparé en esta falta de literatura concreta y, mirando mi biblioteca, empecé a tomar consciencia que en realidad existe muy poco “análisis” escrito o documentado sobre el diseño industrial en general y/o sobre sus particularidades.
Lo que me lleva a pensar que nos faltan muchos apoyos intelectuales –con finalidades prácticas– que nos hablen de la metodología del diseño industrial, sobre comunicación estructural, lenguaje de las formas y un larguísimo etcétera. Quizás esta extraña ausencia sea también la que provoca los grandes males del diseño industrial de los que hoy día tanto hablamos. Hacen faltan más trabajos al respecto, más investigación.
No se a vosotros, pero a mi personalmente, me resultaría no solo ya de lo más interesante, sino de lo más aleccionador y formativo disponer de este tipo de literatura.
Por el contrario, los profesionales del diseño, convertidos en lectores, solo podemos disponer de libros sobre diseño industrial que han acabado convertidos en meros anuarios, catálogos encubiertos o rediciones y libros de perfil histórico tanto visuales como de pensamiento, pero sobre todo, siempre son cuestiones ampliamente conocidas por todos. Damos vueltas y más vueltas a los aspectos superficiales porque no disponemos de bases estructurales actualizadas de nuestra disciplina.
Pienso que deberían existir más “diseñadores-escritores-divulgadores”. Profesionales sobradamente contrastados que deseen pararse a pensar como desarrollan su trabajo y nos trasladen sus procedimientos para que podamos aprender. O por el contrario, editoriales que dejaran de pensar solo en éxitos comerciales y se adentraran también en localizar profesionales y temáticas más minoritarias y/o aparentemente marginales, pero muy importantes en la sociedad actual, como lo son los temas relacionados con el diseño industrial y el diseño en general.
Debo admitir que es posible que esté equivocado y que el hecho de que no conozca una amplía bibliografía sobre temas de análisis del diseño industrial, no significa en absoluto que no exista. Está claro. Ojala sea así. En este caso, me alegraría. Por ello, si alguien conoce publicaciones realmente interesantes, le agradecería que me informara.
Muchas gracias.
Julio de 2012
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