204 Réquiem por todos ellos

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Réquiem por todos ellos

Esta semana he estado actualizando la web, que falta le hacía. La he revisado bastante a fondo y he comprobado, con bastante pena, como muchos enlaces a revistas, blogs y webs de colegas diseñadores estaban obsoletos y/o eran ya inexistentes.

En su día, muchos de estos diseñadores, cursos, blogs, estudios de diseño, jóvenes promesas y publicaciones, gozaron de un prestigio que parecía hacerlos eternos. Eran grandes, o eso parecían, marcaban tendencia y un gran público los seguíamos, aunque ahora –tú- no caigas en la cuenta. Haz memoria, seguro que hace tiempo que no oyes hablar de ellos… Personas e iniciativas que estaban a diario en las noticias, redes sociales y medios afines al sector. Para muchos, el mal fue encumbrarlos. Otros en cambio se encumbraron solos.

Pero el mercado, al igual que la naturaleza y su ley darwiniana, es implacable. De esta forma, sabemos que lo superficial, lo innecesario o los “más débiles”, no duran en este entorno tan árido del diseño industrial más de lo necesario, que es, sencillamente, hasta ser quemados en noticias y en más noticias porque estamos, en general, hambrientos de novedades, tengan o no sentido. Parece que necesitamos impregnar al diseño de una relevancia que necesita un constante movimiento. Estar en todas partes.

Estos días de revisión histórica, ante esta penosa evidencia, también me he dado cuenta de lo poco que nos cuesta olvidar y lo rápido que sustituimos el “talento”. Al final, un nombre sustituye a otro en una especie de bucle sin fin que, como no podía ser de otra forma, solo se detiene en aquellas excepciones humanas que están destinadas realmente a crear un punto de inflexión.

La verdad es la que es, por mucho que se empeñen algunos en variarla. En definitiva es algo que todos siempre hemos sabido, pero somos un sector muy dado a la generalización gratuita del talento y de las magnitudes creativas. Un sector en el que todos somos lo mejor.

Esta página, como si de un enorme y silencioso cementerio de elefantes se tratara, es ya un testigo histórico de un diseño que, más que ser pasado, en realidad, ha pasado, sin más. Todo un diseño relegado a un recuerdo que durará hasta vaciarse la caché del ordenador para desvanecerse, para siempre, en el aire. En la nada.

Hoy mi reflexión, que es más interior que pública aunque la deje escrita, está dedicada en forma de réquiem a todos aquellos colegas y recursos sobre diseño que se han ido estrellando contra los duros espigones por la enorme velocidad de las olas en las que estaban subidos. Va por todos ellos.

El diseño industrial, como he repetido en muchas ocasiones desde estas páginas, es una carrera de fondo en la que no hay nada seguro y en la que, proyecto a proyecto y día a día, tenemos que revalidar nuestro propio trabajo y pensamiento. Y, aun así, no estamos libres de las leyes del mercado y de ser olvidados para siempre.

Agosto 2018

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