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® Diseñador industrial. 2018
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El diseño industrial queda un poco más huérfano. Falleció Tomás Maldonado.

El pasado día 26 de noviembre el diseño industrial, y me atrevería a decir que el diseño en general, quedó un poco más huérfano. Falleció en Italia (Milán), a la edad de 96 años, el gran pensador, teórico, diseñador y artista argentino Tomás Maldonado.

Maldonado ha sido uno de los pensadores y autores más prolíferos de la historia del diseño industrial. A él le debemos gran parte del diseño tal y como lo conocemos actualmente (incluida la filosofía Braun que tantos veneran) y la posibilidad del que el diseño sea una herramienta –o una excusa- para cambiar el mundo.
Rector y profesor de la Escuela de Ulm, tubo la habilidad intelectual de ir mucho más allá del pesado legado de la Bauhaus y elevó al diseño industrial como una disciplina científica que, por encima del formalismo artístico que había marcado sus últimos planteamientos, se introdujo en la industria y en la sociedad como un elemento de cambio.

A él le debemos también, no solo la pasión tan contagiosa que siempre mostró hacía el diseño industrial sino sobre todo su moderna articulación académica del diseño y la exquisitez teórica para su práctica. Todo un regalo intemporal y perpetuo para nuestra disciplina.
Hoy el diseño debería llorar desconsoladamente porque se nos ha ido uno de los más grandes. Y de verdad. Y como todos los grandes, autor polifacético que mejoró todo aquello que tocó.

Toca reiterar la penosa sorpresa –y vergüenza- que provoca el hecho de que muchos estudiantes de diseño industrial no conozcan la figura y la obra escrita de este maestro, ni el contexto (Ulm) en el que se gestó el diseño moderno. Sin duda, una paradoja que muestra estrepitosamente la derrota del diseño teórico en la batalla por la configuración de su marco académico, ahora con razón, más perdido y confuso que nunca.
Quizás el diseño transita por su propio cuestionamiento porque hemos olvidado los postulados de nuestros referentes más claros y convendría no olvidarlos nunca.

Tomás Maldonado siempre ha tenido un espacio muy importante en mi formulación mental y crítica sobre diseño. En todas y cada una de las charlas, debates y ponencias que he tenido el placer de impartir y compartir, siempre lo he recordado y recomendado como un personaje FUNDAMENTAL para el diseño y he invitado enérgicamente su lectura.
Seguramente fui uno de los que puso de relieve a principios de la década -e incluso de moda- su famosa frase: “Es trabajo de los diseñadores hablar de diseño”, que le atribuyó en su día Gui Bonsiepe durante una de sus magistrales ponencias. Otro de nuestros padres pensadores, afortunadamente aun vivo y lúcido.
Una frase, como tantas otras que nos dejó, que ha servido como revulsivo para toda una generación de diseñadores que intenta, hoy más que nunca, hacerse dueño de su propio trabajo y profesión. Y es que el diseñador debe volver a ser el actor principal del diseño.

Maldonado nos ha regalado una forma de ver, entender y hacer diseño industrial.

Muchas gracias. Descase en paz maestro.

“No crean en las cosas que les cuentan, ni siquiera las que yo cuento. No se dejen contar historias”

T. M. 1922-2018.

Noviembre de 2018