El diseño industrial entre los diseñadores. Una Torre de Babel

Hablando entre nosotros, entre diseñadores, tenemos que reconocer la enorme distancia que nos separa a los unos de los otros al respecto de cómo entendemos que debe ejecutarse y cual es la finalidad del diseño industrial.
No me refiero a corrientes o tendencias. Hablo más bien de algo estructural. Es decir, ¿Qué es lo que tenemos que saber, cómo y qué debemos ofrecer al cliente en cuanto a soluciones formales, comunicativas, de fabricación y determinación de secuencias y resultados se refiere?¿Debemos controlarlo todo, una parte o nada? Y sigue y suma…

Entre nosotros podemos dialogar y dialogar sobre diseño y encontraremos, según sea un diseñador u otro, puntos de vista muy diferentes. En muchos casos radicalmente diferentes. No es una diferenciación sutil sino que es toda una manera de hacer y sobre todo un compromiso adquirido también muy dispar.

Admitiendo este desajuste creo que podemos sentirnos afortunados de la hermeticidad que presenta el sector del diseño a este nivel y de que estas charlas no dejen de ser “conversaciones de café” entre colegas porque si los clientes comprobaran el enorme “cacao” que nosotros mismos mostramos, dudo mucho que delegaran sus sueños y su dinero en nosotros. En el diseño.

Al final he acabado pensando que dentro de esta laguna nadie puede tener mucha razón si no habla en términos más generalistas. Particularizar la función del diseño en 2, 3 o una sola cuestión es erróneo.
Si que podemos asegurar con bastante certeza que el diseño industrial no es solo un factor formal destinado a ofrecer productos bellos ni tampoco es exclusivamente una solución puramente técnica u otra cuestión concreta. Así pues, debemos aceptar -y actuar en consecuencia- que el diseño es todo eso y además todo junto.
Reconozcamos con convicción que es un proceso complejo donde las decisiones y los planteamientos van siempre encaminados a la búsqueda de una solución general e integral que aborda, une y conjunta todos esos factores “pormenorizados” -y muchos más- para localizar una única solución ideal.

Esta variedad de sentimientos sobre lo que entendemos que es la finalidad y la responsabilidad del diseño industrial es un problema y negarlo es negarle las soluciones.

La notable diferencia en los criterios de cómo el diseño industrial debe ejecutarse, que es lo que se espera de él y su nivel de compromiso es síntoma claro de una “enfermedad” endémica provocada principalmente –en esto coincidimos la mayoría- por una falta de consenso académico que suscita la siguiente pregunta:

-¿Qué “puñetas” estamos enseñando a las nuevas generaciones y con que finalidad? Realmente me gustaría saberlo.

Por desgracia conocemos sobradamente la fuente desde donde parten todos estos problemas y sin embargo somos incapaces, no se porqué razón, de plantear soluciones. Es paradójico porque no buscar y aplicar soluciones es arrojar piedras contra nuestro propio tejado.

Este problema motiva una idealización deformada de lo que desde fuera se entiende qué es el diseño industrial y todo el colectivo sufrimos ese "engaño".
Y la visión que desde el exterior se tiene de la disciplina no es otra que la de un diseño exclusivo y elitista. Superficial. Se tiene la imagen de que el diseño es una especie de isla dentro del mercado general.
Pues no. Un No rotundo y seco. El diseño industrial está implícito en el conjunto del mercado y en la mayoría de empresas e industrias pero este "caos" ha sido aprovechado por un “tipo de diseño” que ha logrado representarse él mismo como referencia y canon único de lo que es el diseño.

Entendiendo todo esto, solo queda que preguntarse si esta referencia, la que ha logrado autoproclamarse “diseño”, es en realidad la que más se acerca a ese diseño industrial general, de conjunto y solucionador... Mucho me temo que no...

... Y cuando nos reunimos los diseñadores y hablamos parece que estemos encerrados en una Torre de Babel donde entenderse es muchas veces imposible porque solemos hablar idiomas diferentes....

Julio de 2012