El papel de la divulgación del Diseño Industrial hoy es de todos

Siempre me he quejado bastante de la "poca" divulgación que ha tenido el diseño industrial en los últimos años. O más bien, para ser más concretos, de su poca efectividad. No dudo en absoluto de los esfuerzos realizados hasta ahora pero hay algo que no acaba de funcionar.

Cuando se envía un mensaje es muy importante saber quien es el receptor porque éste condicionará seguramente las formas, posiblemente incluso el fondo y muy seguramente los canales de transmisión. En el caso del diseño parece que hemos preferido lanzar globos sonda. Por decirlo de alguna manera parece que hemos estado "matando moscas a cañonazos".
Hasta ahora hemos realizado una divulgación del diseño industrial de forma muy general, cosa que está muy bien desde un punto de vista de la sociedad, pero habría que empezar a apuntar con mucha más precisión hacía nuestro principal y más importante receptor. Es decir, tenemos que apuntar hacía las PYMES. Sector al que no acabamos de llegar. Parece que el mensaje se pierde por el camino o que llega sin mucho crédito, cuando llega.

Esto es importante. Afinar y dirigir con más destreza los mensajes. Podemos seguir manteniendo todos los esfuerzos en el sentido de una divulgación general, que nunca estará de más, pero ahora podemos aprovechar los recursos disponibles que nos ofrecen las redes sociales para ser más precisos y directos. Ahora, si lo hacemos bien, podemos calar de lleno en el sector más importante para nosotros. Para el diseño. El sector de la mediana y pequeña industria.

Estoy convencido de que cuando el diseño industrial logre llegar a ese grupo de empresas e industrias y pueda mostrarles el valor que como estrategia supone para sus estructuras fundamentales, se abrirá para todas ellas un nuevo universo de posibilidades. Pero sobre todo –y lo más importante- es que podrán disponer de un elemento objetivo con el que trazar su futuro.

Los que trabajamos con este tipo de clientes -que somos la gran mayoría- sabemos muy bien que estas empresas siempre demandan ciertas garantías. Tienen recursos limitados y cada céntimo es importante.
Ante esta lícita actitud solemos decirles y mostrarles con nuestro trabajo que a partir del diseño industrial y/o el diseño en general -puesto que estas carencias divulgativas son también generales- pueden obtenerse todos estos avales de objetividad que precisan y demandan.
Consideremos un hecho probado: Si logramos llegar a ellas siempre nos prueban. Y si nos prueban, repiten. Y adquieren así el hábito del diseño más allá de un diseñador concreto, estudio o proyecto. Cada vez que llegamos a ellas ganamos un terreno maravilloso para la disciplina y su futuro. Por ello es vital que el mensaje les llegue muy claro.

Es obvio, como ocurre ya en otros sectores y/o ámbitos empresariales, que las redes sociales pueden ser también para el diseño un canal idóneo capaz de hacer llegar nuestra disciplina a este colectivo empresarial de forma sencilla, eficaz y económica.
Hoy confluimos muchos diseñadores y estudios en las redes sociales. Los proyectos, el análisis, los beneficios y un sinfín de particularidades ligadas al diseño y sus ventajas se ponen de manifiesto a diario de forma expresa y abierta a todos.

Hoy la divulgación ya no puede ser un papel exclusivo de nuestras asociaciones y/o administraciones. Hoy la divulgación puede y debe depender en parte de uno mismo. Hoy es responsabilidad de todos nosotros llevarla a cabo.

Toca exigirnos a nosotros un poco en favor del colectivo. No podemos seguir mandando balones fuera y/o criticar en este sentido. Estamos obligados -los diseñadores- hacer una divulgación transparente pero sobre todo una divulgación que les permita ver a las PYMES que el diseño industrial es un recurso necesario. Una labor que les ofrecerá una estrategia rigurosa. Ahora está también en nuestras manos y parte de nuestro trabajo debería ser ese.

Empecemos a admitir que las redes sociales empiezan a ser la prueba evidente de la existencia de las entidades y que nosotros debemos empezar a existir -de forma positiva- para la industria.

Más allá de buscar fines puramente comerciales -que también es bueno- es nuestra obligación como "guardianes" de nuestra propia profesión y disciplina hacer uso de los recursos de los que disponemos en favor de una divulgación común que aporte a todo un colectivo.
Las PYMES, si se me permite la comparación, serían como nuestro villano si fuéramos superhéroes. Es decir, son en realidad nuestra más esencial razón de ser. No lo olvidemos. Sin ellas, hoy tocadas de muerte una gran mayoría en España, el diseño industrial tendrá un papel difícil en el futuro.

Junio de 2012