Culebrones de poder e intereses en el mundo del diseño

La verdad es que no se que nos pasa a las personas que formamos el mundo del diseño. Concretamente a los diseñadores.
Reflexiono y me lo pregunto pero lo logro entender el porqué de muchas aversiones. Intuyo, eso si, que nos está sucediendo lo que les ocurre hoy día a profesionales y personas de otros ámbitos. Traspasamos sin mucho pudor ni remordimientos todo tipo de líneas morales. Lo personal parece no lograr separarse de lo profesional. Se desdibujan las fronteras y actuamos por intereses confusos arrastrados por estos tiempos inciertos donde prevalece la supervivencia.

Debemos reconocer que siempre hemos sido un colectivo con muchas reservas. Esto ha beneficiado siempre a una parte. Aquella que ha ofrecido normalmente dudosos resultados. Un grupo con bastante poder de convicción que logra justificar que ésto exista.
Este hermetismo, del que hay que decir que se aleja en realidad de la misteriosa aureola creativa que se le ha querido atribuir, ha sido un entorno propicio para albergar las más profundas “redencillas”.

Se dice y se repite hasta la saciedad, imagino que para hacernos creer que es verdad, que está al llegar un tiempo nuevo. No lo dudo. Un tiempo en el que precisamente los valores más “tradicionales” volverán a prevalecer por encima de los intereses.
No se cuando llegará, o si llegará ese tiempo, pero si puedo decir que estamos hoy en un tiempo diferente al de “ayer”. Hoy el respeto, el esfuerzo, la humildad y la sinceridad son monedas de muy poco valor. Desafortunadamente hoy, aunque espero que por muy poco tiempo más, prevalece “la cara dura”, la irresponsabilidad y el amiguismo por encima de cualquier otro valor.

Permitirme que hoy esta reflexión sea difusa, borrosa y muy personal. Es simplemente el reflejo escrito de una pataleta en toda regla. Una válvula de escape ante un “ataque” vivido en primera línea y de forma directa.

Esta reflexión está editada. Ya anuncié que era personal y fruto de una pataleta en caliente. A día de hoy parece haber sido todo un malentendido así que es justo rectificar. Finalmente el sentido común, por lo menos en este caso, ha imperado y todo está resuelto. Gracias.

Un abrazo

Junio de 2012