Crónica de un día para el diseño y la sostenibilidad

Estos tediosos momentos que se suceden desde que llegas al aeropuerto hasta que sale tu avión te permiten, para hacer frente a este lento aburrimiento, hacer cosas como esta. Escribir.

Escribo aquí la crónica del día vivido ayer en la 1era Jornada de Diseño y Sostenibilidad.
En primer lugar reiterar mi agradecimiento personal a los organizadores por la invitación y a todos mis compañeros ponentes.

Gracias porque me sentí muy cómodo a vuestro lado.

Agradecer también a los asistentes el interés que en general mostraron por la jornada. La verdad es que ver un auditorio lleno anima mucho y encuentras sentido y valor a tu presencia allí.

Cómo imagino que Pablo (Zebroes) colgará todo el material que se expuso ayer no merece la pena desgranar cada ponencia porque la tendremos en breve íntegra a nuestra disposición.
Si deseo tan solo dar mi opinión breve sobre los temas tratados.

Aprendí muchas cosas que realmente desconocía de todo lo que nos explicó detalladamente Rafael Cintora de Red Verde. Me quedo sobretodo con lo que me explicó en persona durante las comidas. Con el hecho de que los materiales que nos presentaba y las alternativas constructivas a este sistema actual de construcción, tan resentido, muestran que debemos apostar por hacer nuevamente las cosas bien. Por hacerlas como siempre se debían haber hecho.

Algo que también vimos reflejado un poco en la profunda exposición del proyecto BIORUB de los arquitectos Pablo Farfán y Pablo García Bachiller. Me resultó sumamente interesante el concepto biomimética. La observación de los sistemas biológicos para aplicarlos a la arquitectura.

Francisco Campo de IK Ingeniería, con el que compartí largos cigarrillos, puso sobre la mesa como hoy día es ya posible controlar el impacto ecológico de los productos. Y lo hizo sorprendentemente bajo la convicción de que no debemos en realidad cambiar radicalmente la forma de diseñar sino que más bien su empresa se dedica a implementar esta parte en aquellos procesos de diseño que omiten este tipo de cuestiones por los motivos que sean.

María Luz García jugaba en casa aunque arriesgó, para bien de los asistentes porque era un tema sumamente interesante, para explicarnos detalladamente los parámetros que entran en juego y se analizan para calcular o controlar de mejor forma el ciclo de vida los productos. Algo tan fundamental para sostenibildidad.

Granada Barrero aportó frescura compaginada con rigor y expuso de forma brillante las posibles salidas que puede tener el diseño andaluz. Reflexionar sobre un paisaje propio y cercano para el diseñador andaluz, como es su propia tierra, le habría de aportar motivaciones suficientes como para crear nuevos productos con un elevado carácter cultural y expresivo. La dinámica con que nos explicó el tema demuestra, indudablemente, la pasión y el amor que Granada tiene por el diseño industrial.

Tomás Silva, al que no tenía el placer de conocer, me pareció un excelente profesional. Curtido en las mejores capitales del diseño internacional y afincado actualmente en Cádiz con ZanaDesign, él mejor que nadie, sabe lo difícil que es abrirse camino en este duro mundo del diseño. Nos presentó una serie de proyectos realmente interesantes que nos muestran las enormes capacidades creativas que tiene.

Juan Antonio Molina, de Indico Design, al que conocía desde hace muchos años (pero muchos), aunque solo vía mail, nos explicó con rigor y profesionalidad –como no podía ser de otra manera- el proyecto Liberto con el que además ganó recientemente el premio de las Cortes de Cádiz.
Él aportó documentación y justificación y nos enseñó que el diseño, más allá de lo que se ve como su propio resultado, esconde siempre mucho trabajo y esfuerzo.

Obviamente no puedo analizar mi exposición. Tan solo desear que causara algún tipo de interés. Con eso me doy más que por satisfecho. Y si motivó tan solo una mínima reflexión estaría muy contento.
Dado que deseaba hacer una charla fresca -y cómo el nombre de la misma indicaba “intimidad”- fue un diálogo subjetivo y personal (“Yo”) que no pretendía dogmas ni crear reglas. Si así se vió pido disculpas. Eran opiniones personales aunque también espero que pudiera verse el aderezo de una experiencia objetiva.
Los nervios y el cansancio me hicieron cometer errores y afirmar cosas que debía haber matizado un poco más. Pido disculpas. Dar por matizado todo aquello, los que pudieran sentirse aludidos.

En general constaté, puesto que siempre he creído en ello, que diseñar supone un esfuerzo enorme y creo que eso en el tono general de la jornada les quedó claro a los alumnos y asistentes. Ahora que se enfrentarán a la vida real –a los que les deseo la mejor de las suertes- es bueno no llevarse a engaños.

Muchas gracias a todos. Ha sido un placer inmenso.

Abril de 2012