#designrevolution. Asamblea de diseño, ¿para qué?

Ayer (19-04-12) tuvimos oportunidad de participar en una asamblea abierta de diseño promovida por Experimenta, que desde hace tiempo es algo mucho más que una publicación de diseño.

Bajo el hashtag #designrevolution se abrió el debate al público en las redes sociales y pudimos disfrutar y aprender con las opiniones y la participación de varios diseñadores y estudios que, muy probablemente, sin este tipo de medios no hubieran tenido voz.

Creo que la participación no fue la esperada, o esa fue al menos mi percepción a partir de las imágenes que retransmitían el debate en abierto por Internet y por la escasa diversidad de comentarios canalizados desde twitter. Espero sinceramente equivocarme al respecto porque sino esto puede mostrar peligrosamente, a mi entender, dos cosas:

- Una es que no interesan este tipo de foros.
- O bien que no se divulgó y promovió con fuerza dicha asamblea.

Sería deseable lo segundo puesto que en el supuesto que este tipo de temas no interesen podríamos decir que la situación del diseño industrial, en este caso, está mucho peor de lo que podemos pensar, siempre ideológicamente hablando.

Pero contestando brevemente a la pregunta que da titulo a esta reflexión, ¿sirven de algo este tipo de iniciativas?.
De entrada, partiendo de la base que hablar sobre diseño industrial siempre es bueno, si. Pero es de rigor decir también que convocar una asamblea de estudiantes y profesionales para intentar cambiar el mundo desde el diseño es una pretensión excesiva. O lo es, tanto en cuanto, no se ha programado un libro de ruta al respecto con la seriedad, el rigor y la profundidad que merece un tema tan importante como el futuro de una disciplina y de una sociedad.

Bajo mi humilde opinión, darnos voz y voto al “tutun” a los diseñadores -sin más- no aportará posiblemente las soluciones que necesitamos. O por lo menos con el rigor que se precisan. Debemos ir con sumo cuidado porque corremos el riesgo de promover un debate infértil que lance más confusión, si cabe, sobre el diseño. No osbtante, reitero, debemos valorar muy positivamente la intención y la buena fe de la propuesta.

Para aquellos que ayer no pudieron disfrutar de esta inauguración "asamblearía", decir que se acordó programar una para el próximo día 10 de mayo bajo el lema; "Diseño y compromiso".

Pero más allá del propio evento, iniciativas que desde el diseño industrial siempre son bienvenidas, si toma fuerza lo que desde estas páginas siempre he defendido y opinado. El diseño industrial necesita reflexionar, hacer un ejercicio de autocrítica y empezar a plantear soluciones de futuro que puedan mejorar las sociedades y favorecer los agentes económicos e industriales.
Es más, hace tan solo unas semanas apostaba por una reestructuración del diseño industrial por lo que empiezo a pensar que está llegando el momento del cambio.

Pero, ¿cómo deben articularse este tipo de foros?. Una opción que habría que poner sobre la mesa quizás sería organizar (organizar: preparar concienzudamente un libro de ruta de cuestiones referentes al diseño industrial, o el diseño en general, que nos permitan plantear soluciones factibles y posibles) un congreso internacional de diseño -alejado del autobombo y sin mirarnos el ombligo- como el que se vivió en Ibiza en 1971 organizado por el ICSID que motivó un punto de inflexión del diseño.

Así que desde aquí apuesto por un congreso en toda regla porque es una estructura de debate que permite una reflexión rigurosa.
Me alegra, como diseñador que reflexiona sobre su profesión, que aquello que pienso coincida, poco a poco y cada día más, con voces más diversas. Es más, hace unos meses (ver noticia de junio 2011 en esta página) intenté promover un debate abierto con la etiqueta #revoluciondeldiseñoindustrial. Coincidencias que me hacen ver que el mundo en que el que vivo es el mismo en el que viven otros muchos diseñadores.

Abril de 2012