Valores superficiales del diseño industrial evidenciados por la crisis

Intentemos por un momento abstraernos de la Crisis. Es difícil pero intentemos hacer un ejercicio de análisis, más allá de la situación, para ver que objetivamente algunas empresas –que vendían productos denominados “de diseño”- es problable que hayan cerrado y/o están pasando por graves problemas, más que por la situación directa que vivimos, sencillamente porque la estrategia que han seguido se desmonta por estar basada solo en el elevado valor especulativo del diseño que vendían. Un valor que poco a poco se va constatando, poniendo en duda, desmontando y rechazando por parte de los usuarios.

Empresas a las que, ahora podemos deducir, les importaba en realidad más una firma de autor que el propio producto diseñado, normalmente problemático industrialmente y de poca aportación innovadora real.
Los usuarios / consumidores –que jamás han sido “tontos” y ahora son además más exigentes en estos tiempos tan duros- advierten que el sobre-coste que han de pagar por este tipo de productos no está justificado, ni cualitativa ni culturalmente, y apuestan por otro tipo de productos, quizás más anónimos (abordados por jóvenes y brillantes diseñadores de los que cabe esperar no se malvendan sus nombres) pero altamente efectivos que nada tienen que envidiar, desde el punto de vista del diseño industrial, a muchos otros que han pasado a los anuarios del diseño pero que aportan más bien poco.

Dada la delicada situación de las empresas y de la industria en general, deberíamos tener mucho cuidado con las estrategias empresariales cuando se contemplan en ellas al diseño como valor articulador. El diseño aquí deberá ser realmente “de fondo” y deberá aportar soluciones reales, un objetivo y auténtico valor añadido, más allá del valor que “per se” tiene un nombre, una firma o la historia de una entidad.

Si somos rigurosos, ahora que la verdad empieza a relucir en muchos sectores, debemos también advertir que esta débil estrategia –de vender humo- se está trasladando, si podemos decirlo así, al ámbito del diseño industrial al respecto de la sostenibilidad y la ecología. Aspectos que son contemplados, hoy día, por muchas empresas única y exclusivamente como un valor comercial.

No podemos negar que la finalidad de cualquier empresa es vender y obtener beneficios, ya sea mediante un producto, un servicio o cualquier otro bien de consumo, pero existen cosas que no pueden utilizarse como elemento meramente comercial porque se corre el riesgo, como hemos visto en el ámbito estricto del diseño industrial, de que se vuelvan en contra más tarde o más temprano.

Marzo de 2012