Nuevos caminos que deben secundarse mediante el Diseño Industrial

Es obvio que la humanidad está viviendo un cambio. Cierto es que esto “a priori” puede decirnos bien poco si consideramos que en realidad la humanidad siempre está en constante “movimiento”. Y es que cada generación vive –a su manera e intensidad- sus propias revoluciones, sus cuestionamientos y sus propias adaptaciones al sistema heredado.
Lamentablemente el sistema social nunca ha sido perfecto y cada generación desea mejorarlo -es lícito- lo que ocasiona, cíclicamente, estos “terremotos” que se acentúan aun más, si cabe, ante injustas crisis como la que vivimos y que pagamos en su mayoría los más desfavorecidos.

Por ello, sea realmente un cambio de pensamiento humano –más o menos radical- o simplemente un nuevo planteamiento –leve o profundo- en las formas organizativas sociales y económicas, de lo que no podemos dudar es de que estamos pisando un terreno en ebullición que derivará seguramente en una modificación y/o alteración del sistema actual.

Por desgracia es muy probable que el poder logre frenar cierto radicalismo en el cambio a proponer y que "el mañana" sea muy similar con leves variaciones para tranquilizar a las masas.
A pesar de lo que suceda tenemos la oportunidad de incorporar variaciones en las brechas que suelen abrir estos movimientos. Así que antes de que estas fallas se cierren definitivamente hasta la próxima crisis humana, sería bueno poder haber introducido en la nueva concienciación ciertos aspectos que han de favorecer un entorno más sostenible tanto para nuestro contexto natural y biológico como para el contexto humano y social.

Desde el diseño industrial podemos secundar estas intenciones de forma importante a través del planteamiento de productos mucho más sociales que mejoren nuestras vidas (ahora y en el futuro) y ante el cuestionamiento de lo que hasta ahora han demandado los mercados.

Ahora si. Es hora de que tomemos muy en serio los temas de futuro que incidirán directamente sobre las nuevas generaciones, al margen de lo que puedan dictar los mercados y unas industrias que luchan aun por conservar sus esquemas amparadas por el poder.
Volvamos a considerar y a desempolvar temas vitales, que parecían hivernar dentro del diseño industrial, como la ecología, la sostenibilidad, la repartición de recursos, el aumento de oportunidades, la colaboración y el hecho de compartir más que de poseer, entre otros muchos valores.

Quizás es mirar con excesiva ambición, o mirar muy lejos y/u otorgar al diseño industrial un resultado o papel que en realidad no pretende, ni tendrá, pero si podemos decir que, en cierto modo, el diseño industrial busca una cierta humanización de los productos tambien podemos decir –a modo de generar reflexiones- que a éstos les queda ser totalmente consecuentes y respetuosos también con el contexto que comparten con nosotros, es decir nuestro planeta.

Los diseñadores somos conscientes que el diseño indsutrial siempre ha mirado al futuro con el máximo respeto posible y que además en su raíz la ecología y los valores sociales están plenamente integrados, pero también es cierto que quizás es hora de cambiar algunas variables del proceso y hacer más evidente todos estos aspectos. Hoy más que nunca estas nuevas pautas sociales deben enfatizarse más y ser los primeros puntos obligados de cualquier briefing de proyecto.

Marzo de 2012