Saber de donde venimos posiblemente nos dirá a donde queremos ir

No podemos negar que tenemos un enorme afán por intentar controlar nuestro futuro aunque muchas veces no somos conscientes de que el futuro lo estamos haciendo con cada instante.

Aprovechando el cambio de año es muy habitual hacer nuevos propósitos, establecer nuevas metas y/o repasar nuestra propia trayectoria. Esto último no es una cuestión de nostalgia. Más bien lo solemos hacer a modo de reflexión para establecer si el camino que recorremos se está ajustando a nuestros fines o bien ha ido desviándose entre senderos que no hemos controlado lo suficiente.

Centrándonos exclusivamente en lo profesional es muy frecuente que cuando revisamos el pasado encontremos ciertos proyectos o trabajos que hoy nos podría dar cierta “vergüenza” ver y mucho más mostrar. Y es que el pasado, sea cual sea y con la perspectiva del tiempo, siempre está falto de experiencia.

Soy de los que piensan que el pasado no nos debe condicionar pero es indudable que nuestra propia retrospectiva nos facilita entender el camino por el que estamos transitando y seguramente nos muestra de forma más clara el lugar hacía donde deseamos que el sendero nos lleve. Partiendo de este razonamiento suelo revisar mi trabajo con cierta regularidad.

Cuando reviso mi propio trabajo de diseño industrial me doy cuenta que aunque cambiaría cosas - está claro que he sumado experiencia y conozco nuevos recursos e incluso hoy día dispongo de más medios - seguramente haría las cosas de igual manera o de forma muy, muy similar.
No se si esto es bueno o es malo pero deja en mi una sensación realmente positiva. La sensación de que siempre había una idea de peso detrás de todo el trabajo y de que, en cierta manera, siempre lo he dado todo en cada proyecto de diseño.
Me siento, si cabe, aun más gratificado cuando advierto que la mayoría de esos trabajos hoy día siguen siendo vigentes.
Con esto no quiero decir que no exista una evolución en mi trabajo, nada más lejos. Creo que los proyectos de diseño industrial han ido mejorando mucho porque he adquirido más recursos, he mejorado la forma de plantearlos y he dispuesto, con el pasar del tiempo, de muchos más medios. Ahora bien, las ideas que los proyectos albergaban en aquel momento siguen bebiendo de las mismas fuentes ideológicas y/o conceptuales que hoy.

Estos días, sumergiéndome en el fondo de mi disco duro, he encontrado una pequeña maravilla - por lo menos para mí - que me permite analizar mi propia evolución profesional. La pequeña joya es una de nuestras primeras webs del estudio.

Pero pongámonos en situación. Mediados de 2002 e inicios de 2003. Por aquel entonces el flash parecía la tecnología más “cañera” para tener presencia en Internet por lo que sin apenas saber, sin medios y sin muchos recursos realizamos con esta base la web de oZ, estudi que podéis ver aquí. (tocar la puerta y pasar sin llamar...)

Ha llovido mucho desde entonces. Nada más y nada menos que casi una década nos separan de aquel momento y sin embargo parece que esa pequeña aplicación tiene más creatividad e indudablemente muchas más intenciones que muchos trabajos actuales que hoy pueden verse en la red.
Al repasar el fondo de la aplicación veo que no hemos cambiado tanto. Navegando por los textos se intuye la misma consciencia que hoy rige nuestro trabajo. El rigor, la ilusión y la intención es casi la misma. De hecho es interesante leer como por aquel entonces entendíamos la disciplina de diseño industrial.

Diseño Industrial:

Determinamos las propiedades formales y estructurales de los objetos, entendiendo “el objeto” como la suma de una serie de soluciones formales, matéricas, estructurales, sensitivas, ergonómicas, funcionales, económicas, industriales, etc… Que conjuntadas de forma coherente y rigurosa nos permiten establecer un puente entre las necesidades físicas, culturales y psicológicas de los usuarios y la industria.

Con este rigor proyectual no solo conseguimos satisfacer las necesidades de la industria y de los usuarios sino que diseñamos los objetos en base al desarrollo tecnológico de cada cliente, optimizando y afinando el éxito del encargo.

E incluíamos en la web también un decálogo al respecto de la disciplina. Unas reglas de compromiso que rezaban:

1 Trabajamos siempre desde el respeto humano y medioambiental.
2 Diseñamos muchas veces diciendo “no” y no aceptando proyectos.
3 No cogemos un lápiz sin tener las ideas claras.
4 Intentamos hacer entender nuestra concepción del diseño a los clientes.
5 Prevalece la búsqueda de una solución objetiva frente a justificaciones personales.
6 Todos los aspectos técnicos y tecnológicos de un proyecto están controlados y solucionados.
7 Somos sinceros con nosotros mismos, con el cliente y ante todo con el proyecto.
8 somos rigurosos, mantenemos el criterio y otorgamos la misma importancia a todos los proyectos.
9 Divertimos y nos divertimos.
10 Ilusionamos y nos ilusionamos.

Ahora, como decía al principio, es hora de nuevos deseos para este año que ahora empieza. El mío, tras revisar mi trabajo, es seguir creyendo en él con la misma pasión e ilusión que hace 10 años.
Intentar aportar al diseño industrial mi propia visión. No se si acertada o no, pero por lo menos es la mía y eso siempre es una buena base para sortear los baches que con seguridad llenarán nuestro futuro.

Muy feliz 2012. Espero que todos vuestros deseos, si se han realizado desde el corazón, se cumplan al completo.

Enero 2012