Las 10 reglas a considerar en el proceso de Diseño Industrial

Aunque no existe mejor regla en diseño industrial que seguir la propia metodología que la disciplina tiene establecida, podemos coincidir en que durante el transcurso de nuestra profesión somos muchos los diseñadores que seguimos ciertas pautas que hemos ido adquiriendo mediante la experiencia. Normas que nos permiten abordar el proceso de diseño con una presumible mayor seguridad de éxito.

Ante todo debemos ser conscientes que el diseño industrial es una disciplina integrada dentro de estrategias de innovación, investigación y desarrollo. Por esta razón el éxito de las soluciones no suele ser matemático ni tampoco se logran siempre los objetivos deseados (esto no significa en modo alguno que los resultados no puedan y/o deban ser objetivos). Son procesos siempre abiertos y bastante largos en los que nos enfrentamos, muy a menudo, a demasiados condicionantes por confirmar. Muchas de estas cuestiones acabarán además dándonos respuestas negativas que no permitirán mayor profundización y habrá que buscar alternativas o replantearse el proyecto o ciertas etapas del mismo.
Los métodos analíticos de diseño suelen ofrecer siempre diferentes variables y diversas opciones por lo que el éxito de un proyecto depende realmente de un gran número de factores sobre los que ejercemos un difícil control. A pesar de esta dificultad podemos destacar que tras todos los caminos recorridos durante los proyectos de diseño industrial, existosos o no, aprendemos cuestiones fundamentales que nos permitirán siempre mejorar las cosas en el futuro. No solo aprendemos de aquello que nos sale bien sino que también extraemos importantes conclusiones de aquellas cosas que salen mal. El esfuerzo realizado siempre tiene sentido.

Este complemento que propongo y que incorporo anexado a la metodología de diseño industrial son simplemente un conjunto de reglas, o normas no escritas, que solemos usar muchos profesionales de forma inconsciente o automática y que quedan, de forma muy sintética, resumidas de la siguiente manera:

10 cosas que tener en cuenta a la hora de diseñar

1. Realizar el más completo y preciso briefing de diseño juntamente con el cliente.

2. Basar todos los esfuerzos a ofrecer la solución que requiere el cliente.

3. Dibujar, dibujar y dibujar. Pero no dibujar, ni plantear nada, que no sea viable al 100%.

4. Hacer del rigor y la concentración el pilar del trabajo de diseño. No dar nada por sentado.

5. Ponerse delante del ordenador solo cuando sepamos que es lo que vamos hacer.

6. Dentro de las limitaciones que supone adecuarse a un encargo bien definido intentar sorprender siempre.

7.
Mantener una comunicación constante con el cliente.

8. Optimizar recursos y medios.

9. No saltarse ninguna fase de diseño, durante todas ellas se filtran problemas.

10. Cuidar todos los aspectos de la presentación del proyecto. El cliente no solo se merece la lectura más clara del proyecto, en todos los sentidos, sino que un proyecto bien explicado seguramente es un proyecto bien resuelto.

Al margen, claro está, quedan por entendidas y controladas todas las pautas intrínsecas de la propia metodología de diseño industrial así como todas aquellas que se establecen dentro de nuestro colectivo profesional y que aluden principalmente a los aspectos morales y de respecto.

No dudo de que muchos profesionales discreparán con esta lista. Otros posiblemente estarán muy de acuerdo y algunos, en cambio, incluso serán capaces de ampliarla por encontrar que es escasa.

Con esta muestra tan solo deseo expresar y trasladar, sobre todo a los recién llegados, que más allá de la metodología de diseño industrial cada profesional adquiere unos hábitos con la experiencia. Pautas que incorporamos dentro de nuestra dinámica de trabajo y metodología. Consideraciones que enriquecen nuestros métodos y mejoran nuestro trabajo influyendo directamente en nuestros resultados.

Estos son algunos de los puntos básicos que intento siempre contemplar mientras desempeño mi profesión. Reflejan exclusivamente mi propia visión personal que lógicamente no debe ser tomada como una referencia dogmática.

Octubre 2011