Diseño Industrial para superar la crisis. Un empresariado participante.

O avanzamos o paramos. Aunque esta premisa no es nada nueva es lo que parecen platearse en serio, ya no de forma teórica, la mayoría de los potenciales clientes de diseño industrial.

Tras aguantar la impronta de la crisis y después de largos meses de desgaste en que la incertidumbre les ha obligado a obrar con cautela parece que los empresarios han reflexionado, seguramente en vistas del duro letargo de la situación, sobre si deben seguir planteando nuevos proyectos, retos y productos o bien se dejan llevar a la deriva mientras agotan, sin posibilidad de rentabilidad, sus propios recursos.

Creo que este era un dilema tan simple como claro. O nos hacemos participes en primera persona de nuestra propia salida de la crisis o la salida “natural” puede estar tan lejos, ser tan lenta y azarosa que nos arriesgamos a quedarnos por el camino.

La decisión, por lo menos del sector empresarial más directo que conozco, no solo ha sido rotunda sino que además es acertada e inteligente. Los agentes empresariales pasarán a estar nuevamente en posición de “activos” y la gran mayoría realizarán el esfuerzo de ir “quemando las naves" a favor de la recuperación económica e invertirán en nuevos productos y mejoras.

En una época de gran escasez en la que las ayudas no llegan desde ningún lado, por mucho que se diga lo contrario, no cabe duda de que este tipo de decisiones son muy delicadas. Es un paso adelante sin saber donde se va a pisar pero la situación ha llegado a un punto en el que no caben divagaciones porque el tiempo y las reacciones empiezan a jugar en contra.

Es cierto que el mercado en algunos sectores, por no decir la inmensa mayoría, se mueve aun muy poco a poco pero debemos seguir bajo la estrategia trazada de avanzar sin tener en cuenta, no a lo loco, la problemática contextual. Cuando se recuperen los mercados se habrá avanzado lo suficiente como para estar presentes con más fuerza.

Un paso dado ahora se convertirá en una larga distancia recorrida mañana.

Las empresas son concientes que solo mediante un diseño industrial riguroso que optimice los recursos y garantice las inversiones es posible prepararse para un nuevo entorno futuro. Y si hace unos años todo valía y se recurría a un diseño industrial que en cierta medida les era indiferente, hoy día, más conscientes del coste que conllevan los procesos de I+D y mermados, porque no decirlo, de recursos económicos, demandan un diseño mucho más eficaz y garantista.
Hoy no valen ya proyectos de superficie sino que todos deben basarse en el fondo. Todo debe estar justificado buscando un objetivo muy claro.

No descubriremos nada nuevo al volver a decir lo que ya hemos dicho hasta la saciedad:

“El diseño industrial y las políticas de desarrollo e investigación deben siempre ser una dinámica obligada en cualquier empresa y jamás deben verse, porque no lo son, como un gasto.”

Pero si que puede especificarse, en base a la situación de crisis y el panorama resultante, que para salir de aquí, o por lo menos para crear nuevas posibilidades sumergidos en la dificultad, no solo hay que seguir apostando por el I+D sino que éste debe ser mucho más efectivo, exigente y consecuente.

Parece que las cosas poco a poco, después de tres duros años, empiezan a cambiar y los clientes (industriales y empresarios) empiezan hacer lo que mejor han hecho siempre que no es otra cosa que generar futuro y apostar por la innovación constante.
Tengo la sensación de que las empresas vuelven a confiar en el diseño industrial.
Es hora, hoy más que nunca, que el diseño les demuestre que puede, y es, una herramienta para el avance de las industrias, los mercados y las sociedades.

Volvemos poco a poco a la normalidad.

Quizás muchos se hayan sorprendido con lo leído. La verdad es que si, por desgracia aun no se activa la situación económica de nuestro país y las noticias negativas siguen inundando las noticias.
Lo aclaro. Hoy es mi cumpleaños y he decidido regalarme esta noticia-reflexión-ficción con el único deseo, por el bien de la mayoría, de que muy pronto lo que hay aquí escrito empiece a ser una realidad cercana. De momento, por desgracia, la situación es aun muy dura en el sector empresarial y económico de nuestro país y todo está muy parado o se mueve muy lentamente. Y el que diga lo contrario seguramente no se ajustará a la realidad.

Septiembre 2011