¿Existe una devaluación del valor del diseño industrial?

De entrada debo decir que, aunque con matices, personalmente pienso que si. Pero también creo que no es tan importante el hecho de que realmente exista si tenemos en cuenta el duro panorama económico e industrial que vivimos sino que es mucho más importante, de cara a una futura normalización, saber si esta es la razón directa y más sustancial de la depreciación.

Desde hace unos meses se viene hablando, o por lo menos lo oigo con más asiduidad que antes, de una “devaluación” del valor del diseño en cuanto a que los clientes cada día discuten más los presupuestos al respecto de proyectos de diseño industrial. El tema del coste, es decir del precio, ha pasado a un peligroso primer plano y muchos proyectos no se acaban realizando únicamente por esta cuestión. Hecho que no discutiré porque en el desempeño de mi trabajo me sucede en algunos casos.
Intentar lograr el mejor coste posible es natural y hasta cierto punto es lógico y, en mayor o menor medida, siempre se ha hecho. Nadie pondrá en duda que es "de derecho" siempre extraer el mayor beneficio por parte de nuestros clientes (y también el nuestro, claro). El problema reside cuando se rebasan ciertos umbrales mínimos, que es lo que está pasando últimamente, en los que es inviable poder trabajar.

Pero como decía al principio; ¿Es una devaluación del valor del diseño industrial relacionada con la difícil coyuntura actual o lo es desde el punto de vista que el diseño, como disciplina, no se valora lo suficiente o están confluyendo más factores que motivan esta situación?.

Creo que las causas se reparten y hoy todo ha influido de tal manera que nos encontramos que la suma actual de todos esos factores acentúa la situación y la agrava mucho más, de ahí que podamos percibirla de forma más obvia.
Si la razón de este desgaste se sustentara principalmente en el hecho de que no se valora la labor del diseñador industrial deberíamos pensar en serio que es cierto, como normalmente siempre se ha defendido desde algunas esferas, que en España no hay cultura de Diseño y aun nos quedaría un azaroso y tortuoso camino para resolver la situación. Aunque esta razón, que podría tener algo que ver, pierde bastante fuerza si consideramos que esta apreciación más negativa del valor del diseño no siempre ha sido tan notable.
En cambio que la situación esté motivada por el contexto actual es más creíble si atendemos a la tremenda crisis y a la descolocación que ha sufrido con ella la totalidad del sector industrial provocando una restricción de las inversiones e incidiendo negativamente en la contratación de servicios de diseño en general. El mercado no está bien y juntamente con una mala divulgación del diseño, que si que acepto, se transforma en una "desconfianza" hacia los servicios de diseño industrial.

Y más allá de estas dos razones, que entiendo como principales, nos seguimos encontrando que muchas empresas siguen aun externalizando sus encargos apostando por “paquetes” globales de desarrollo en países con mejores ventajas de coste, como por ejemplo China y por si fuera poco, alimentados posiblemente por la situación general, nos encontramos también a todos aquellas empresas que se aprovechan del momento e intentan extraer mayores beneficios en detrimento del diseño industrial y de sus profesionales.

Así que reconociendo la “devaluación” (que nada tiene que ver con la calidad de los resultados del diseño industrial, que considero que es elevada en España) y advirtiendo sus posibles causas lo que nos queda ahora es preguntarnos; ¿Qué podemos hacer para dar un golpe de timón y reconducir la situación dando el crédito que le parece faltar al diseño industrial?

Bajo mi punto de vista, planteando muy por encima las soluciones sobre lo que podrían ser las principales causas de un bajón en el valor del diseño, diría en primer lugar al respecto de la presunta falta de cultura de Diseño en España que debemos seguir fomentando las políticas de difusión y divulgación del diseño industrial. En contra de restringirlas incluso aumentarlas para hacer más evidente que no es un gasto sino una inversión que incide de forma positiva en los beneficios de las empresas. Permitir y/o articular la creación de una estructura sólida y creíble a partir de subvenciones, desgravaciones y ventajas que permita que las empresas puedan acceder al diseño de forma fácil sabiendo que es una parte fundamental de sus propias políticas de crecimiento. Aprovechar y replantear la enseñanza, los planes de estudio y su finalidad práctica. Apostar por el diseño y los diseñadores locales y exportar de forma organizada y en común nuestra idiosincrasia y nuestra visión del diseño.

De cara a mitigar los efectos generados por la crisis y al margen de las políticas económicas generales, en este caso creo interesante y además conveniente, que en medida de lo posible los profesionales aportemos esfuerzos extra y pensemos en el proyecto por encima de todo dando siempre las máximas facilidades a las empresas en todos los sentidos.

Y sobre la externalización (o la fuga de encargos), es decir de que el diseño venga ya incluido en los productos importados como un “paquete integral” del desarrollo, podemos empezar a decir que parece estar cambiando la tendencia y poco a poco se vuelve a creer en el diseño y en el desarrollo local, enfocado eso sí desde otro punto de vista. Lo estamos comprobando en sectores tremendamente afectados, que habían sido brutalmente externalizados, como por ejemplo el sector de la moda. Cada día hay más diseñadores que apuestan por la calidad y el diseño innovador creado y fabricado aquí dando réplica a esos mercados asiáticos que poco a poco ya no son tan baratos, no se logran elevados estándares de calidad y son menos controlables en muchos sentidos como en servicio, eficiencia, sostenibilidad, etc...
Puedo y quiero pensar, siendo optimista, que si el sector de la moda fue uno de los primeros en sufrir el duro golpe de los nuevos mercados emergentes y ahora poco a poco va volviendo a implantarse (con nuevos planteamientos, eso si) en España, esta tendencia se trasladará a otros sectores devolviendo al diseño industrial lo que ha ido perdiendo en los últimos años.

La verdad es que no lo tenemos fácil ni será rápido pero estoy seguro que volveremos a recuperar el valor que el diseño ha podido ir perdiendo durante este tiempo porque somos muchos los que seguimos pensando que es un bien social y económico necesario.

Es posible que exista un descrédito en el valor del diseño y es posible que esté ahora más acentuado por diversos factores y nos toque más cerca pero también esta claro que no debemos meter la cabeza debajo de la tierra, como las avestruces, y que debemos si cabe, aumentar los esfuerzos e ilusiones y no perder jamás la esperanza a la par que debemos ser más rigurosos a la hora de defender nuestra profesión y su valor.

Mayo 2011