¿Cambios profundos o retorno hacía un Diseño Industrial coherente?

Dicen que las aguas siempre retornan a su cauce y creo que eso es lo que está sucediendo en el ámbito del diseño industrial.

Durante los últimos años, o décadas más bien, el diseño industrial ha sido pasto de pseudo-ciencias de mercado (que todos conocemos) que han intentado reconducir la disciplina para acercarla siempre a su orilla y a sus intereses. Durante esos años el diseño, en términos generales, ha sido como un muñeco en manos de estos “dictadores mercantilistas” convirtiéndose en una disciplina condicionada totalmente. Pero hoy día en un mercado saturado, al que debemos sumarle el incipiente crecimiento de los países emergentes, una sobre-explotación exagerada de la tierra y las crisis generales, toda esta práctica se resiente. Ya no sirve el sistema y tampoco es ya válido para salir de esta situación. La producción masiva de productos sin sentido bajo el enfoque único de estas pseudo-ciencias ya no dan los resultados esperados.

Soy de los que piensan que el diseño industrial siempre ha estado preparado sobradamente para actuar sin tanta intermediación (así era al inicio) y pienso que es hora de que los diseñadores industriales empecemos a proyectar nuevamente desde un punto de vista más interno, profundo y aislado del diseño (que ya tiene en cuenta a las personas y su entorno) y no tanto desde un punto de vista mediatizado interesadamente por ciertos mercados. Es hora de que el diseño se socialice nuevamente en todos los sentidos y que como disciplina sea consecuente y eso quede además reflejado en sus nuevas soluciones.

El diseño industrial tiene únicamente sentido si permite innovación, mejoras y productos que cubran las necesidades que le van apareciendo al ser humano. En realidad, y todos podremos estar de acuerdo, nunca nos han enseñado otra cosa (a los diseñadores industriales) que proyectar y/o plantear productos que deben ser siempre consecuentes con el medioambiente y que permitan totalmente un mundo sostenible, que fomenten la industria y que permitan un crecimiento económico, social e individual. Pero poco a poco parece que hemos ido perdiendo nuestra propia consciencia como diseñadores industriales arrastrados dentro del torbellino de bonanza que ha venido existiendo desde las últimas décadas aunque esta es ya una estructura inválida, débil y sobre todo insostenible.

Por activa y por pasiva, y en la mayoría de ámbitos de la vida como en la economía, la sociedad, la política, … se anuncian cambios desde hace unos años. Yo pienso también en este sentido y creo que es cierto que incluso ya se vislumbran en un futuro a corto plazo pero sigo pensando que más que la búsqueda de un nuevo planteamiento de ruptura con lo existente, lo que percibo personalmente, es que quizás volvamos a la senda de la cosas bien hechas, al camino de la coherencia. Así que más que iniciar una nueva andadura creo que retomaremos un camino que no deberíamos haber abandonado nunca. Y me alegro la verdad porque nunca es tarde si la dicha es buena.

Ahora muchos dicen que estos dictámenes de mercado han muerto y yo me pregunto:
- ¿A caso existieron o eran simplemente un espejismo conveniente?

Abril de 2011