Verdades y mentiras del diseño industrial

Con la mejora de la comunicación que nos permiten hoy día los nuevos recursos cada día se opina más. Mejor dicho podría decirse que en realidad se conocen más las opiniones que ahora quedan reflejadas por cientos en las redes sociales, foros e incontables páginas webs relacionadas con el diseño industrial, su entorno y sus propósitos.
Hoy día es tan fácil plasmar las opiniones que también debemos admitir que muchas de ellas carecerán de fundamento. Pero ahí quedan...

Y ¿Esto es malo o es bueno?

Creo, y coincidiremos la gran mayoría, que no es ni bueno ni malo si el lector -entiéndase profesional del sector- está debidamente informado y puede siempre contrastar esa opinión con su propio criterio profesional que debemos suponer que está bien estructurado.

No obstante si que pienso que se habla en exceso de ciertas “verdades” sobre el diseño y sin el ánimo de ser dogmático -nada más lejos- creo que opiniones puede haber muchas pero verdades solo una por muy poliédrica que ésta sea. Por esta razón no logro entender porque existe aun tan poca coincidencia y consenso sobre cuestiones fundamentales del diseño industrial que deberían estar más que claras y aceptadas.

Imagino, como ya he dicho muchas veces de forma abierta, que siguen existiendo muchas matizaciones sobre el diseño porque tenemos, cada cual, que justificar nuestro propio trabajo y esta es sin lugar a dudas la forma más fácil. Pero la "verdad" sobre el diseño no puede establecerse sobre esta base.

Al respecto de la gran mayoría de opiniones que se expresan sobre diseño industrial podemos decir -bajo mi punto de vista- que en general lo que vienen a constatar es la ausencia de un conocimiento profundo de la propia disciplina, tanto en cuanto sigue existiendo un intento por mantener abiertos ciertos debates, como por ejemplo el del arte-diseño, el del papel del diseño ahora y mañana, el de las responsabilidades del diseño y sus ámbitos de aplicación, etc... Debates que si bien evolucionan juntamente con la propia evolución social, económica e industrial, están más que estructurados y definidos dentro de la disciplina y en mayor o menor medida deberían tenerse muy claros porque sin estos pilares resulta, como es lógico, muy difícil trabajar con rigor.

Por ello creo que muchas de estas opiniones solo hacen que reflotar dos problemas sobradamente conocidos:

- Uno es el mal educativo que permite que los futuros diseñadores, sorprendentemente, salgan de los centros académicos sin una idea realmente clara y profunda sobre lo será su propia profesión. Es comprensible que ante esta laguna académica cada centro se convierta en una corriente de opinión del diseño.

- Y otro grave problema es que se niegan constantemente ciertas verdades de forma interesada e intencionada para crear paralelamente una realidad deformada que se amolda mucho más a los resultados (injustificables de otra forma) de muchos proyectos actuales de diseñadores actuales y de empresas con bastante peso en el sector.

No estoy capacitado -ni lo pretendo ni creo que esté en mi mano- para decir lo que es verdad o lo que es mentira dentro del diseño industrial pero si que creo firmemente en que ciertos procesos y actitudes buscan más la objetividad (a todos los niveles) que otros.

Creo que si existe una verdad al respecto del diseño ésta se encontrará seguramente entre estos procesos y actitudes que tiene como finalidad una conclusión más objetiva.
Procesos por otra parte que no son ningún misterio y que están debidamente estructurados dentro del diseño. Entonces, ¿Por qué no seguimos apostando por ellos todos a una?

Indudablemente generar debate siempre es muy bueno y saludable aunque siempre es más fructífero si éste se articula sobre puntos bien estructurados, provengan de donde provengan. Es esto realmente lo que echo de menos muchas veces hoy día en el mundo de diseño industrial y las opiniones que inundan las redes sociales que solo vienen a mostrar un pésimo plan educativo del diseño y unos intereses mercantilistas.

Marzo de 2011