Sin información es difícil diseñar pero aun lo es más innovar

Las redes sociales y los medios de comunicación son extremadamente sensibles a las noticias relacionadas con los avances e innovaciones destinadas a los sectores más desfavorecidos. No cabe duda de que, el mal denominado “diseño social” genera normalmente un gran interés y los proyectos circunscritos en este ámbito suelen disponer de cierta ventaja divulgativa de la que no disponen muchos otros.

Estos días la EET-UPC de Terrassa está promocionando el proyecto de una silla de ruedas "LowCost" diseñada como PFG por varios de sus alumnos. La presunta particularidad del diseño es que está realizada mediante tubos de PVC y racores estándar, lo que permite reducir el precio del conjunto, optimizar el transporte y disponer de un ensamblaje de forma rápida y muy sencilla al alcance de cualquiera. Cualidades que abaratan enormemente el coste total que estaría en torno a los 70 Euros.
La silla de ruedas, destinada principalmente a países pobres, plantea mitigar la dificultad que allí presentan los más desfavorecidos para adquirir este tipo de productos. Un discurso emotivo y totalmente loable que aviva, más si cabe, el deseo de terceros en participar y promover este tipo de iniciativas y proyectos.

Hasta aquí la noticia está muy bien y el diseño, una vez más, ha logrado llegar a la sociedad que buena falta nos hace. Tanto es así que desde la ONCE hasta las organizaciones técnicas sobre innovación y diseño, pasando lógicamente por las redes sociales de la Universidad y sus afines, se han hecho eco y la noticia se ha extendido rápidamente; La Vanguardia, TELE5, CUATRO, twitter, emisoras de radio, fotos, entrevistas,... Creo que está muy bien presumir del “talento” patrio aunque solemos hacerlo con tal excesiva premura que, sin pretenderlo, acabamos mostrando más nuestras carencias que nuestras capacidades.

A todo diseñador industrial lo primero que deberían enseñarle (así se hacía antes) es a buscar y analizar información sobre el proyecto que se tiene entre las manos. Una labor que tiene dos claras finalidades; la primera lógicamente es para que podamos entender de forma mucho más rica y amplia el propio proyecto y su tipología, no solo desde un enfoque puramente técnico y/o material sino también humanista y general. La información nos permite aprender sobre el contexto del proyecto y su mercado y sobre todo aprovechar lo bueno que ya han planteado otros anteriormente. Nunca solemos partir de la nada ni de cero. Lógicamente esta información también nos ha de servir para detectar faltas y mejorar todo lo mejorable e innovar, en medida de lo posible, normalmente en base a las necesidades de los usuarios y de las empresas.
Y la segunda finalidad por la que debemos informarnos como diseñadores ante cualquier proyecto es para no repetir aquello que ya está hecho. O por lo menos para no repetirlo por ignorancia.

En conclusión, sin información es muy difícil diseñar pero aun lo es más innovar. Teniendo esto como base principal de todo proyecto de diseño, debemos de reconocer que algo ha fallado estrepitosamente en este proyecto cuando haciendo una simple búsqueda en Google sobre “Sillas de ruedas de tubo de PVC” o "PVC wheelchair" aparecen iniciativas anteriores muy similares, por no decir idénticas, que además persiguen lo mismo; disponer de una solución fuera de mercado para favorecer a un sector sensible, socialmente hablando. De esta forma, el proyecto es en realidad, bajo mi punto de vista, un fiasco y la noticia es que sea noticia.

Pero, ¿qué ha fallado en este proyecto para que se divulgara como una novedad? Pues creo que principalmente dos cuestiones. Desde el punto de vista de aquellos que atendemos las noticias ha fallado claramente el hecho de que apenas contrastamos lo que nos cuentan. Damos por veraz todo lo que leemos, de hecho nadie a cuestionado este proyecto. Y esto pasa de forma general al respecto de la información que solemos manejar a diario, lo que dice más bien poco de todos nosotros.
Desde el punto de vista académico es indudable de que los profesores (que tampoco han contrastado el proyecto a razón del resultado) no han exigido a los alumnos la primera de las premisas de todo proyecto de diseño industrial: Informarse. Algo que dice bien poco del entorno académico del diseño.

No dudo en absoluto de que los estudiantes, autores del proyecto, han llegado a esta solución por esfuerzo propio y de forma autónoma, es decir que estoy seguro de que no han copiado y de que merecen cierto reconocimiento pero también debemos reprocharles que no han sido rigurosos con su trabajo como futuros diseñadores y por ende no deberíamos alimentar más sus egos.
Personalmente también he proyectado objetos que posteriormente he descubierto que tenían presuntamente referentes muy claros y/o parecidos, mi reflexión no va por aquí. Solo pretendo poner énfasis en lo alegres que solemos ser al dar ciertas cosas por válidas en función de quien las dice y/o desde donde se dicen y en las tremendas fugas que tiene nuestro sistema académico vs el diseño industrial, que es capaz de caer en estos errores tan básicos que sonrojarían a cualquiera.
No es la primera vez que pasa ni será la última. Hay casos en los que hasta profesionales consagrados presentan como propias propuestas ya existentes que pueden pasar inadvertidas sino estamos "muy puestos" en el sector y/o no valoramos las cosas con cierta profundidad y/o trabajamos con bastante rigor. Y aunque todo puede pasar no podemos seguir sumando errores.

Me unen a la EET-UPC Terrassa muy buenas amistades e incluso desde estas páginas podréis encontrar reflexiones que la posicionan, bajo mi humilde punto de vista, como un muy buen centro donde estudiar diseño industrial pero hoy, "sin ningún ánimo de chafarle la guitarra a nadie", tengo que ser crítico como diseñador. No porque se haya dado este caso en particular, pues reitero que suelen darse con más frecuencia de la deseada, sino por el valor con el que se ha divulgado y desde la especialidad académica desde la que se ha divulgado.

Para acabar y de forma muy concreta y aludiendo dirfectamente a este tipo de proyectos tan "valorados" socialmente, creo que el reto no está tanto en diseñar un elemento de esta tipología con este tipo de ventajas estructurales y/o económicas sino preguntarse y solucionar, como sociedad, por qué una silla de ruedas que puede tener un coste de fabricación de aprox. 360 Euros se tiene que adquirir finalmente por los usuarios a un precio de 3.000 Euros, alejándola así del poder adquisitivo de la mayoría y sobre todo de los más desfavorecidos.

Un proyecto no es innovador simplemente porque no tengamos referencias de él sino porque no existe. Siendo diseñadores no podemos limitar la innovación a lo que nosotros mismos conocemos y mucho menos presumir de ello.
Es cierto que diseñar teniendo en cuenta todo lo que existe -o intentarlo porque esto es meramente imposible- es más difícil que no contemplarlo. Todos nos enfrentamos a la frustración de descubrir que las presuntas buenas ideas ya existen. Pero los diseñadores no desistimos porque el diseño nos ofrece herramientas que nos permiten transitar otros caminos paralelos. Herramientas que debemos exigirles a nuestros formadores.
A los diseñadores deben enseñarnos que todo objeto puede mejorarse, que todo está por decir y hacer y que siempre se pueden plantear nuevas y buenas alternativas. Solo tenemos que tener en cuenta que diseñar es aportar “ese algo más” que suelen tener los grandes objetos y productos.
No tenemos porque plantear siempre un cambio funcional y/o estructural de forma radical, ni hacer cosas diferentes por el hecho de que sean diferentes. O diseñar bajo la convicción de que pesan más los proyectos aparentemente sociales que el resto. Creo que basta simplemente con una buena relectura del mundo que nos rodea y con aportar una pequeña mejora real. Proponer nuestra mirada a favor de mejorar la relación del hombre con su entorno. No tenemos necesidad de ser intencionadamente evidentes, todo diseño tiene un fin social, todo diseño es social.

Abril 2016