Nuestros premios de diseño

Hace tan solo unos días tuvo lugar en Málaga el III encuentro nacional de asociaciones de Diseño. Un encuentro organizado principalmente para trabajar entre diseñadores sobre 6 puntos que iban desde el propio cuestionamiento del asociacionismo de nuestro sector hasta la búsqueda de soluciones que habrían de permitir una mejor y mayor visibilidad del diseño en el futuro.

El destino hizo coincidir este evento con el fallo de los Premios Nacionales de Diseño 2015, que este año han recaído en:

• Premio Nacional de Diseño “Profesionales” a Jaime Moreno.

• Premio Nacional de Diseño “Empresas” a Marset.

• Premio Nacional de Innovación “Trayectoria Innovadora” a Manuel Torres Martínez.

• Premio Nacional de Innovación “Compra Pública Innovadora” a la Universidad de Córdoba.

• Premio Nacional de Innovación “Internacionalización” a Natura Bissé e Iberdrola.


A todos ellos, mi más sincera enhorabuena.


Como muchos sabéis, hace unos meses el gobierno decidió prescindir de estos premios y aunque siempre he sido muy crítico con ellos, finalmente me alegré cuando se restablecieron nuevamente.
Así que sumando estas dos cuestiones; por un lado el reciente encuentro entre asociaciones de diseño y por el otro el Premio Nacional, creo muy interesante plantear un nuevo 7º punto para añadir al libro de ruta que se ha trazado para este año.

Sin desmerecer en absoluto a todos los colegas y a las empresas que ostentan este preciado galardón, si que debemos reconocer que el procedimiento actual de selección, con candidatura abierta, es bastante opaco y probablemente bastante parcial. Considero que sería mucho más natural y riguroso que fuera el propio colectivo profesional -nosotros- el que, de forma obligada y objetiva, decidiera a todos y cada uno de los candidatos.
Pienso además que esta fórmula premiaría a profesionales muchas veces olvidados. O cuanto menos, si que deseo creer que sería una decisión mucho más meditada, consensuada y seguramente algo más justa. Y es que no se trata de dar un golpecito en la espalda al que ocupa un lugar privilegiado sino de premiar una incursión real en -y para- nuestro sector. Y dado que ya existen decenas de premios (y de prestigio) que reconocen la labor realizada desde el diseño hacía el mercado, éste máximo reconocimiento debería valorar exclusivamente la labor aportada desde el diseño hacia el diseño. Por lo menos en su apartado de trayectoria profesional.

De esta forma, emplazo desde aquí a la Read, en representación de todas nuestras asociaciones y diseñadores, a que tomen como propio este premio. Que se lo arrebaten descaradamente al gobierno, en cuanto a candidaturas se refiere, y que organicen de forma conjunta –entre todas las asociaciones- un sistema transparente, solvente, abierto y sobre todo objetivo que permita que este reconocimiento venga avalado de pleno por la mayoría del sector del diseño.

¿Qué me decís, añadimos un nuevo punto al libro de ruta del diseño de nuestro país?

Disponer de un premio de diseño otorgado con el máximo rigor posible y por nosotros mismos, es decir un premio realmente nuestro, establecido además de forma libre y esforzada, es algo más importante de lo que podría parecer. Y lo es, no solo para escribir la historia de nuestro diseño sino para potenciar nuestra visualización y reconocimiento en el exterior. Lo es para dibujar nuestro futuro y sobre todo porque nos permite disponer de un elemento para hacer justicia a muchos diseñadores que se han dejado la piel por esta profesión pero han quedado soterrados por la actualidad, las redes, los medios y una oficialidad del diseño que cada día es más elitista y hermética. Más suya y menos nuestra.

Junio 2015