¿Qué sociedad anhelamos?

Se divulga, promociona y premia a un diseño minoritario, casi exclusivo, cuando la grandeza del diseño es precisamente la contraria; llegar a todos.

Podría pensarse que es un error estratégico de los agentes implicados en la defensa del diseño pero desafortunadamente no es así. Este trazado divulgativo, conformado expresamente por revistas, blogs, asociaciones, escuelas y universidades viene a representar la pérdida de contacto (y realidad) con toda una generación de diseñadores que están sometidos, por convicción profesional, a un diseño totalmente comprometido con el avance de su propia sociedad.

Llegados hasta aquí, es necesario que desde lo más público y visible se vuelva a conectar, defender y apoyar ese diseño ordinario que usamos todos cada día. Ese diseño que interesadamente se ha venido soterrando y silenciando poco a poco en los últimos años y que habita en los departamentos técnicos de muchísimas empresas que mueven el país, en diseñadores anónimos y/o en estudios de diseño que no salen jamás en las revistas o en los blogs de moda que tantos nos gusta leer.

Y es que ya está bien de hablar de talento sin el más mínimo rigor y de permitir que algunos se aprovechen de las ilusiones de los más jóvenes a través de todo un circo de premios, tendencias, cursos, eventos, colectivos, ferias y exposiciones que suelen llenar solo el bolsillo de sus ideadores y que nos hablan de un triste diseño industrial de superficie, pantalla, prototipo y portafolio que, en muy pocas ocasiones logra crear tejido productivo real. Un teatro al que -y esto es lo más preocupante- se ha apuntado también parte del diseño académico, hoy convertido en puro mercadeo.

Sería interesante, ahora que se ha convocado el III Encuentro entre Asociaciones de Diseño de nuestro país, que “los nuestros” abrieran los ojos y que reflexionaran profundamente también sobre esto. Creo que tienen la oportunidad de dar un golpe en la mesa por todos nosotros y liderar los cambios necesarios. Lo merecemos.

No es de recibo que el futuro del diseño, desde lo académico a lo práctico y profesional, esté en manos ajenas al diseño ni que sigamos creyendo, avalando con ello esta situación, que las oportunidades del diseño vienen desde las presuntas oportunidades del diseñador porque no es así. Basta ya.

Defender un diseño como factor objetivo de crecimiento social es la mejor forma de defender los intereses de la mayoría de los diseñadores de este país y al país mismo.

Así pues, la pregunta a poner sobre la mesa no es ¿Qué diseño queremos? sino ¿Qué sociedad anhelamos?

Mayo 2015