Aprendí el diseño que quise

Con Munari aprendí que el diseño industrial es principalmente método.

Con Maldonado que existe todo un mundo teórico aun por trazar y que el diseño puede enseñarse y aprenderse mucho mejor de lo que lo estamos haciendo.

Bonsiepe me mostró un diseño arraigado en lo social e interrelacionado siempre con el progreso de una comunidad.

Con Castiglioni me emocioné descubriendo la poética del diseño y con Sotssas su vanguardia. ¡Ay, los italianos, que grandes todos!

Aicher motivó en mí el deseo por el proyecto y quise, como él, aceptar la responsabilidad de un diseño que ocupara parte de mi vida.

Con Jacobsen, Panton y Breuer, entre otros muchos, reconocí que existen tipologías de producto imposibles de mejorar.

Con Starck entendí que el diseño nos reserva, de tanto en tanto, sus propias excepciones. Y que seguirlas solo te hará seguidor.

Rams demostró que en mi casa siempre había habido diseño. Buen diseño. El mejor. Y hoy sigue demostrándolo.

Con... Aprendí tanto de tantos...

De mis profesores de diseño aprendí posteriormente mucho. Todo más bien para ser justos. Pero creo que ya solo aprendí el diseño que quise. Aquel que me mostraron y me hicieron amar todos aquellos cuando de él aún nada conocía.

Abril 2015