El diseño industrial; una actividad compleja

Ya son 5.475 días diseñando. Más de 43.800 horas dedicadas. 15 años para ser exactos y algunos más si contamos mi periodo como estudiante.
Un tiempo más que suficiente para aprender que el diseño industrial es mucho más de lo que algunos alcanzan a imaginar.

Hoy sé que diseñar no es posible sin pensar, conceptualizar, leer, mirar, dibujar, escribir un mail, reflexionar, trazar una línea, colorear, fotografiar, modificar un plano, hacer un plano, levantar geometría, ir a una prueba de molde, descubrir un material, decidir un material, realizar un presupuesto, modelar con tus manos, equivocarse, rectificar, acertar, negociar un presupuesto, ir a una reunión, calcular un coste, hacer una llamada, abocetar, recortar papel, pegar, lijar, maquetar, renderizar, realizar un prototipo, analizar un prototipo, revisar trabajo, modificar el trabajo, acudir a un evento, enviar un whatsApp, colorear, presentarse a un concurso, recibir un premio, escribir sobre un proyecto, estudiar proyectos ajenos, hablar con colegas, impartir una conferencia, investigar, probar, descartar, escuchar, conducir, buscar proveedores, soñar, recibir clientes, consultar, enviar propuestas, observar, atender opiniones, emocionarse, reir, llorar, escuchar, asesorar, supervisar trabajo, validar, decidir y decidir, buscar en un catálogo, usar el diccionario, googlear, extrapolar, teorizar, prácticar, tocar, sentir, decir no, decir si, oler, pasar noches en vela, (...)

Así se llenan los días diseñando aunque a muchos no se lo parezca. Y ya son 5.475, de momento.

Marzo 2015