El valor de tu trabajo como diseñador industrial

Si eres un diseñador sin padrino, la suerte no te acompaña y tampoco eres una excepción, lo más inteligente es que diseñes siempre sabiendo que la rentabilidad de tu trabajo depende normalmente de toda una serie de circunstancias, como por ejemplo que el proyecto sea un encargo de terceros, que solucione una necesidad real para el desempeño de la vida cotidiana, que detrás haya buenas empresas y/o que se centren todos los objetivos en el proyecto y no en uno mismo...

Si buscas estas circunstancias en todos y cada uno de los proyectos que lleves a cabo, muy probablemente cada trabajo realizado llamará a la puerta de otro nuevo encargo porque estarás haciendo buen diseño. Y no me refiero a ese “buen diseño” teórico al alcance de unos pocos sino a algo mucho más terrenal y cercano a todos, como es el valor profesional de nuestro propio trabajo como diseñadores industriales. Algo que no tiene carácter de excepción y que está en tu mano si realmente te lo propones.

Créeme cuando te digo que, sin suerte y sin mecenas, lo que te dará las mayores oportunidades como diseñador será el valor tangible de tu trabajo. Centra en ello todos tus esfuerzos.

Parece algo muy fácil pero no lo es. Y no lo es porque supone tomar una decisión que parece que a muchos diseñadores les cuesta tomar, como es decir que NO a proyectos que no aportan nada real a nadie o no diseñar sin un encargo. O simplemente salir a la calle a la búsqueda constante de clientes, un día tras otro, llueva, haga frío y/o nos dé mucha pereza. En definitiva nos obliga a vivir un tiempo indefinido sin resultados a cambio de grandes esfuerzos. Algo que resulta difícil cuando la pasión se antepone a la razón.

En el lado contrario muchos diseñadores buscan el éxito desde sus cálidas casas mandando mails y/o incluso propuestas a los que creen que son sus potenciales clientes. Excesivamente acomodados, basan exclusivamente su esfuerzo y su estrategia en "diseñar" constantemente con la única finalidad de llenar un portafolio de entelequias.
Proponen proyectos que nadie ha pedido y que, en la mayoría de los casos, suelen mostrar más un sueño subjetivo que una realidad objetiva y creíble. Una labor que a muy pocas empresas (clientes) les importa aunque venga avalada por miles de “likes” o "RT" porque muestran muy poco valor real de nuestro trabajo como diseñadores.

Tú decides.

Enero 2015