Que el diseño industrial llegue allí donde se desea es cuestión del mensaje

Tengo muy claro que cuando hablamos de diseño no podemos expresarnos de la misma manera ante todo tipo de interlocutor o no todos nos entenderán.
Probablemente aquí es donde reside, para muchos, el problema de que no logran conectar con el mensaje que expresan. Incluso me atrevería a decir que esta falta de modulación está, en parte, detrás de nuestras quejas generales al respecto de que el diseño no llega a ciertos agentes o sectores.

El elevado nivel de desconocimiento que se tiene del diseño nos muestra que seguramente el problema no proviene solo desde los diseñadores sino que muy probablemente también se origina desde nuestras asociaciones, entidades y/o nuestros medios “públicos” de divulgación, que suelen mantener un discurso bastante endogámico.

No filtramos. Tenemos que resolver este problema. De su solución dependen, no solo nuestro encaje como profesionales sino también el encaje de nuestra profesión como disciplina.
Debemos aprender a expresarnos de forma precisa y diferente –y sobretodo correctamente- si estamos delante de uno u otro receptor. Y debemos hacerlo manteniendo el mismo fondo, que no es otro que nuestra propia concepción del diseño, pero variando la forma con la transmitimos los mensajes. Esto último es bastante importante para no devaluar el diseño en favor de hacer llegar el mensaje al interlocutor.

En nuestro caso concreto, no podemos hablar de diseño industrial de igual manera con nuestros colegas, que con las empresas, que delante de potenciales clientes o delante de la sociedad e incluso familia. Cado uno de estos perfiles –y otros existentes- presentan sus propias formas, canales e intereses y a ellos tenemos que ceñirnos y remitirnos.
Creo sinceramente que no es una cuestión de cultura, conocimiento o ignorancia. Más bien es una razón puramente de interés y de atención. Nada reprochable, por otra parte.

Y si estando entre colegas profesionales y/o gente muy afín podemos hablar desde cualquier sentido y ámbito del diseño, ya sea desde la teoría, los procesos hasta su práctica. Y además hacerlo con todo tipo de detalles y/o con la profundidad que cada uno considere, puesto que no deberíamos tener mayores problemas de entendimiento, delante de las empresas deberemos modular nuestro discurso para acercarlo a su terreno.
Adaptarlo a un lenguaje que les sea cercano. Donde sus intereses y motivaciones estén representadas por nuestro discurso. Aquí el beneficio, los objetivos, los costes, el mercado, su competencia, las inversiones y la viabilidad del proyecto ocuparán, por lo general, un papel destacado en todos nuestros mensajes. No les hablemos de entelequias y/o conceptos extraordinarios porque realmente, y tenemos que ser francos, no les interesan. Hablémosles de nuestra forma de trabajar y de lo que les puede aportar objetivamente. El resto está de más, a no ser que se nos pida lo contrario.

En cambio a la sociedad tenemos que hablarle de las bondades que el diseño significa para la vida cotidiana y para el desempeño del día a día de cualquier mortal. Hacerlo además desde la humildad, la sinceridad y la simplicidad. De tú a tú. Hablarles de entornos y de objetos que buscan hacerles la vida más fácil y cómoda. Incluso de emociones, por qué no.
La sociedad quiere oírnos hablar de progreso, de la representación que el diseño industrial supone en un tiempo determinado y de la ayuda que, a diario, ofrece a cualquier persona, por anónima que ésta sea.

Seguramente si mejoramos la comunicación, es decir si la adaptamos particularmente en cada caso a la gente concreta que está dispuesta a escucharnos, el diseño empezará a ganar un terreno que, no es que tenga perdido sino que aun no ha ganado.

Esta breve reflexión se origina después de una reciente charla que mantuve por chat con mi colega, el diseñador industrial Felipe Martínez Quiroz, en la que hablamos de cómo debíamos -los diseñadores- enfocar los mensajes hacía los potenciales clientes y/u otros sectores. Y qué es aquello que realmente a ellos les interesa oír desde el diseño. De nosotros.
Lógicamente no a todos podemos hablarles como aquí se habla del diseño. Es bastante evidente, ¿verdad?

Agosto 2014