Diseñadoras industriales. Por una normalización de género del diseño

Es un hecho indiscutible que el diseño peca de alimentarse siempre de sus mismos referentes. Y en este juego de inercias solemos omitir y olvidar desgraciadamente a grandes personajes que tuvieron también un papel clave en la historia del diseño industrial.
Y en este olvido imperdonable seguramente que la peor parte, como en otros ámbitos de la vida, ha sido históricamente para la mujer.

Recientemente he tenido el placer de establecer contacto con la artista y diseñadora industrial Nelly Toledo Maldonado. Una mujer pionera del diseño.
Licenciada en Bellas Artes, no solo fue una de las primeras mujeres latinoamericanas en obtener una maestría en diseño industrial sino que fue la primera hispanoamericana que estuvo al frente de varios proyectos de diseño en el "Design Staff" de General Motors. Desde donde diseñó, durante más de dos décadas, automóviles tan míticos como el Camaro, el Corvette, el Cadillac o el Ford Taurus.
Por si fuera poco, ha sido además la precursora del primer bachillerato en Diseño Industrial de Puerto Rico, con la intención de que los interesados puedan iniciarse en este tipo de formación desde una edad mucho más temprana, influyendo así seguramente en una mayor calidad profesional de los diseñadores.

Conocí a Nelly a través de un primer mail en el que aludía, con bastante razón, a las pocas referencias femeninas sobre diseño industrial que existían en esta web.
Es cierto, si bien conozco a muchas mujeres contemporáneas mías que son excelentes diseñadoras así como el trabajo de las más reconocidas del panorama español, como por ejemplo Nani Marquina, Isabel Campí o Gemma Bernal, por citar solo a tres para no dejarme a ninguna, he de reconocer que en lo que se refiere a mis propios referentes históricos son, mayoritariamente, de género masculino. Acepto que históricamente el papel del hombre, dentro de nuestra profesión, ha sido más notable pero también estoy convencido de que existen mujeres que han aportado, no solo su obra sino también su pensamiento al diseño.

De esta forma, Nelly motivaba en mí una interesante reflexión sobre el género del diseño industrial y la, probable, omisión (intencionada o no) que hemos arrastrado de las mujeres en la historia de nuestra disciplina. Y es que a pesar de que todo va cambiando afortunadamente, no cabe duda de que el mundo sigue destilando su tradicional machismo.

Nelly me emplazaba abiertamente a investigar sobre el tema. A divulgar y a arrojar luz sobre el papel fundamental que algunas diseñadoras, más allá de las sobradamente conocidas, también han desempeñado a lo largo de la historia del diseño.
Este es un testigo que recojo con muchísimo gusto y que pongo desde hoy sobre mí mesa. Y la tuya por si te interesa.
Por mi parte, espero sinceramente encontrar el tiempo necesario para profundizar en esta cuestión y poder escribir sobre ello. Y desde luego empezaré a salir de las inercias y a poner erróneamente género al diseño industrial. Una disciplina que está formada lógicamente por excelentes diseñadoras y diseñadores. Ayer, hoy y siempre.

Iniciaré esta nueva aventura intelectual investigando sobre una diseñadora que aun no conozco. Una mujer de la que Nelly me “insinúo” de su existencia de una forma muy sugerente, envuelta en una aureola de misterio, bajo las dos únicas pistas de que fue una mujer crucial para el diseño de la segunda mitad del siglo pasado en México y de que a pesar de que muchos creen que es mexicana, es en realidad de origen cubano.

Pienso que puede ser la diseñadora Clara Porset Dumas. Nacida en Matanzas, Cuba en 1895 y fallecida en D.F., México en 1981.

Sin ánimo de avanzar de una forma superficial, si que introduciré para los que queráis indagar sobre ella, que fue una diseñadora con una privilegiada formación en arquitectura, arte y diseño en las universidades más importantes del mundo.
En los años 20, de la mano de Walter Gropius, tuvo la oportunidad de ser alumna de Josef Albers y de entrar en contacto con la Escuela Bauhaus adquiriendo unos preceptos que, no solo no abandonaría jamás sino que marcaron para siempre su trabajo como diseñadora. Sobre todo en el entorno del mueble.

Sin duda nos hallamos, al igual que con Nelly, ante otra diseñadora industrial pionera (y desgraciadamente desconocida para muchos) que logró llevar a México la primera exposición de diseño industrial ya en 1952.
Hoy, el fondo Clara Porset promueve, a través de un premio, el trabajo de las mujeres estudiantes y profesionales del diseño industrial.

Si me lo permitís, este artículo está plenamente dedicado a todas las diseñadoras industriales que con una magnífica labor, muchas veces no debidamente reconocida, han sido -y son- parte estructural del pensamiento del diseño industrial.

A todas ellas, a ti Nelly, muchas gracias. Sois historia fundamental del diseño industrial.

Al hablar del diseño industrial solemos apoyarnos normalmente en las mismas caras y en los mismos nombres convertidos hoy en mitos indiscutibles. Aprendemos historia del diseño mientras estudiamos y se nos graban a fuego algunos nombres. Pero es justo que empecemos a sacar a la luz la labor realizada por muchos otros profesionales, tanto hombres como mujeres, que la divulgación oficial del diseño ha relegado a la sombra más oscura. Y casos, los hay.

Marzo de 2014