El baile de máscaras de la promoción del Diseño Industrial

Cómo muchos ya sabréis, el pasado mes de octubre de 2013 ozestudi tuvo la oportunidad de presentar, en el seno del MID2013 (Mercat d´Idees de Disseny), su proyecto Cooltiu.

Como he explicado en varias ocasiones el proyecto desde el punto de vista del diseño, considero que también debo dejar mi impresión de lo que fue mi experiencia personal del propio evento. Básicamente porque viene a representar muy bien una tendencia de vacío que va "in crescendo" sobre ciertos actos y/o recursos "oficiales" del diseño, con la que debemos empezar a ser críticos.

En primer lugar conviene dejar muy claro que, en términos generales, viví una muy buena experiencia y que se nos trató muy bien por parte de la organización. Agradezco desde aquí la selección, la invitación y toda la gestión que se realizó para hacer realidad mi participación. Muchas gracias.

Dicho esto, también debo decir que, lamentablemente, creo que el evento no cumplió con la finalidad que se esperaba. O por lo menos así lo entiendo yo.

Personalmente siempre he defendido la enorme labor realizada por el BCD, Barcelona Centre de Disseny. Estas páginas están llenas de elogios. Considero –y así lo sigo haciendo- que es una de las pocas entidades que tiene muy clara la finalidad económica y social del diseño industrial y que así lo intentan promocionar normalmente. Por este motivo creo que, como un diseñador que reconoce este valor, es también mi (nuestra) obligación ser crítico y exigente. Motivar, siempre que sea oportuno, una crítica constructiva que permita y/o que busque mejorar este tipo de recursos con la intención de ofrecerle al diseño industrial un marco mucho más eficiente para todos. Comulguemos o no con ciertos pensamientos y/o posturas.

De esta forma debo decir que lo que debía ser un punto de encuentro entre diseñadores y empresas (potenciales productores de las ideas seleccionadas) se quedó simplemente en una reunión de diseñadores. Sin más. Y es que, más allá de las empresas que siempre acuden puntualmente a estos actos y que todos conocemos sobradamente, las empresas brillaron por su ausencia. Y un evento como este, sin representación de esta parte fundamental, no tiene en realidad función alguna. Por lo menos la función que le habría de dar sentido y de la que los diseñadores -y el diseño- extraen objetivamente réditos.

Advertida esta enorme carencia, quiero desde aquí emplazar al BCD a considerar esta apreciación personal y a tomar nota de ella para que centre los esfuerzos futuros en lograr que las empresas sean una parte vital –interesada e imprescindible- en este tipo de actos. Sí o sí. Aquí no puede, ni debe, ser conformista.
Todos sabemos lo difícil que resulta reunir a empresas e implicarlas en este tipo de circuitos pero si no depositamos nuestra esperanza en la garantía de entidades como el BCD, estamos perdidos. Por esta razón debemos hablar abiertamente de aquello que podría mejorarse, aun con el riesgo de ser enjuiciados.

Por desgracia este vacío de rigor es bastante frecuente. Muchos de los eventos, incluso aquellos con más nombre del diseño industrial de nuestro país, están derivando en un mero baile de máscaras. Parece que sólo importa la fiesta, pasarlo bien y que nada sea lo que se aparenta.
Probablemente es la representación de la superficialidad y la banalidad que vive actualmente la divulgación de nuestra profesión y que se traslada, por desgracia, en un diseño mediocre. Y esto no lo digo yo sino que empiezan a decirlo cada vez más profesionales y afines al diseño.

Nos estamos mal-acostumbrando a asistir a diario a eventos que, organizados al amparo del diseño, poco tienen que ver en realidad con la promoción rigurosa del mismo, al margen de la autopromoción que esto supone para los propios organizadores.

Animo desde aquí a que las entidades reflexionen sobre su papel e incrementen los esfuerzos en ceñirse a lo que esperamos realmente de ellas.

Me reitero en mis ya conocidas convicciones, creo muy sinceramente que debemos empezar a ser más exigentes (todos). Detectar y criticar abiertamente todos aquellos actos que, promovidos principalmente por nuestras organizaciones y asociaciones, no están debida y eficazmente orientados. Y debemos hacerlo a favor de lo que ellos mismos defienden; que no es otra cosa que al DISEÑO INDUSTRIAL.

Marzo de 2014