La configuración del Alma en un proyecto de diseño industrial

Todo objeto diseñado, bien diseñado, tiene una estructura inmaterial. Es el resultado del proceso que decide cuándo, cómo y dónde va cada cosa que lo define. Es el rastro etéreo resultante del recorrido realizado durante su diseño y fruto, lógicamente, de la metodología utilizada.

A su vez, esta aura es parte fundamental de la estética resultante y nos permite entender que los objetos son, cuando se diseñan bien, algo más de lo que podemos ver a simple vista y que sirven también para mucho más de aquello para lo que los usamos habitualmente.

Hablamos de algo que no se ve pero que los diseñadores tenemos la certeza de que existe. Algo que no vemos pero sabemos que es muy importante. Y se siente porque está. Es aquello que declina la balanza muchas veces para que un usuario prefiera uno u otro objeto. Es lo que redondea un proyecto. Es el: “no se porqué pero me parece mejor”, el "va conmigo",...

Es orden y lógica. Sentido común. Razón de ser. Cada cosa en su debido lugar. Coherencia.

Es el diseño mismo.

Al igual que reconocemos la vida en los vivos y la extrañamos en los muertos, los objetos presentan, a través del diseño, una luz propia que los hace trascender de lo material para empatizar directamente con nuestros sentimientos y nuestras emociones.

Enero de 2014