La ausencia de briefing: Un proyecto de diseño envenenado

A pesar de que puedo hablar estrictamente en primera persona porque no he realizado ningún proyecto sin un briefing, si que puedo intuir el “tormento” que puede suponer trabajar sin él.

El briefing no solo es el pliego de todos los condicionantes que conforman el dibujo abstracto del propio proyecto sino que es sobretodo la descripción de los esfuerzos a derivar durante el proceso mismo de diseño industrial y se convierte en la unidad de medida del éxito de nuestro trabajo.

De esta forma el briefing del proyecto nos ofrece dos cosas:

- Disponer del trazado del camino a seguir para llegar a la solución concreta y precisa que el cliente necesita.

- Disponer de los suficientes parámetros objetivos con los que demostrar al cliente que el trabajo ha asumido el nivel “contractual” que el briefing también representa en este sentido.

A partir de estos dos simples puntos podemos entender la importancia vital que supone trabajar siempre con un briefing así como el desorden, la anarquía y la desorientación que puede implicar no hacerlo.
Y es que no plantear un proyecto de diseño industrial (o cualquier otra especialidad) bajo el amparo de esta lista inicial de objetivos supone ser, en la mayoría de los casos, la mejor excusa (interesada o no) para que un cliente nos esté reclamando constantemente esfuerzos y cambios. Irá validando soluciones y/o planteando alternativas en función del camino que él mismo está construyendo a tiempo real. Justificará todas sus peticiones en la laguna creada y lo hará siempre a costa de nuestro esfuerzo. Por nuestra parte, no tendremos base alguna de apoyo con la que replicar todas estas nuevas imposiciones de proyecto. Estaremos inmersos en un proyecto envenedado.

Asumamos de una vez por todas que el briefing es parte indisoluble del proceso de diseño industrial por lo que, no solo debemos incorporarlo siempre al proyecto sino que así debemos exigirlo si el cliente no lo aporta.
Es nuestra responsabilidad como diseñadores industriales profesionales realizar nuestro trabajo de la mejor forma posible y adoctrinar a todos aquellos clientes que pretendan imponer sus propias reglas. De no hacerlo, no solo estaremos trabajando mal en un sentido metodológico y proyectual sino que no estaremos asumiendo el papel que nuestra profesionalidad como diseñadores nos exige.

Nadie negará que salir a comprar sin una lista detallada de la compra suele suponer comprar más y peor. De igual forma, diseñar sin briefing es trabajar también más y peor. Tengámoslo siempre en cuenta.

Enero de 2014