II Semana Cultural del Diseño de Sevilla 2013

Los pasados días 24, 25 y 26 de octubre tuvo lugar la II Semanal Cultural del Diseño de Sevilla (#2SCD) organizada por la AEDI Sevilla, Asociación de estudiantes de Diseño Industrial de la Universidad Politécnica de Sevilla.

Tuve el inmenso placer de ser invitado para dar un par de charlas al respecto del Diseño Industrial así como para hablar de forma más específica sobre el trabajo que desarrollo como diseñador desde ozestudi.

En primer lugar, antes de analizar lo que han significado para mi estas jornadas de la #2SCD, quiero agradecer enormemente (y esta palabra, creerme, que se queda muy pero que muy pequeña) la invitación, el interés y el cariño que se me ha ofrecido por parte de todos durante este encuentro. Sigo dudando que merezca tanta “admiración” y afecto por vuestra parte. Me considero tan solo un colega de profesión más y estas emociones que recibo muchas veces me vienen muy grandes.

Para no dejarme a nadie, porque sería muy injusto, permitir que no concrete nombres y que os dé las gracias en conjunto. Aunque si que quiero centrar de forma particular el agradecimiento que siento hacía TODOS vosotros en la persona de Santi Espinosa. De corazón, muchas gracias Santi y muchas gracias a todos.

Espero muy sinceramente que mi participación -tanto “oficial” a través de las conferencias como a nivel más informal mediante las charlas que compartí con muchos de vosotros- despertaran vuestro interés. Por mi parte os puedo garantizar que yo aprendí mucho de todos vosotros. Así que en este sentido también deseo trasladaros mis agradecimientos.

Creo que la #2SCD, por lo menos para todos aquellos que pusimos los oídos en todos los sitios y abrimos muy bien los ojos, nos ha dejado una primera conclusión clara:

La gran complejidad que entraña nuestra profesión y la pasión que ésta despierta a su vez en todos nosotros.

Dado que fui invitado a vivir por completo el evento he tenido el privilegio de entenderlo desde su globalidad. Por esta razón no me centraré tampoco en el detalle de la ponencia de cada interlocutor sino que daré mi valoración de conjunto para que entendáis de mejor forma que ha sido para mí la #2SCD y que me he llevado de ella. Al margen, claro está, de amigos y viencias directas que formarán ya parte de mi vida.

Dicho esto si que considero importante subrayar, para los que no pudieron estar todos los días, que cada parte en si misma tuvo lógicamente su propio valor y que puede interpretarse desde su enfoque exclusivo.

El congreso arrancó con una introducción del evento desde la aad, Asociación Andaluza de Diseñadores mediante un diálogo cercano y directo de la mano de Juan Aguilar. Pudimos apreciar la importancia y la necesidad de tener voz como colectivo. Pienso que este es uno de los primeros puntos fundamentales. Tener voz y ser escuchados con la finalidad de compartir las funciones, las inquietudes, las necesidades, los recursos, los enfoques y los pensamientos entre nosotros mismos pero sobre todo con todos aquellos sectores que hacen de nuestra profesión una realidad, como lo son los agentes educativos, sociales, industriales / empresariales y sobre todo los económicos.

Posteriormente con mi ponencia intenté dejar constancia de la importancia de definir escrupulosamente el Diseño Industrial. Creo que sin esta definición no podemos teorizar sobre él. Pero más allá de esta posición intelectual lo fundamental de la definición es la de acercarnos y proporcionarnos un marco de actuación que nos ofrecezca y que nos permita enseñar, aprender y comunicar nuestro trabajo de una determinada manera.

Las charlas sobre protección del diseño, las organizaciones estatales y/o locales de apoyo a la innovación evidencian la necesidad del soporte constante que debe tener el diseño industrial desde nuestro entorno político y económico público más próximo y directo. En este caso las charlas de José Antonio Pascual de IDEA y/o el encuentro posterior con Quim Larrea de Surgenia fueron fundamentales.

La fantástica Ana María Cortijo nos habló de la importancia de la comunicación -en todos los sentidos- y de cómo ésta es un elemento clave para el diseño industrial. Y es que a la fin, no se si quedó debidamente claro, el diseño es comunicación. Comunicamos funciones, valores, emociones y somos los encargados, en gran parte, de transmitir cultura. Nuestra cultura pero también muchas veces la de otros colectivos.

Las mesas redondas sobre el presente y futuro del diseño industrial, los diálogos en torno a las asociaciones y/o el marco académico del diseño industrial vinieron a mostrar la necesidad de otorgar al diseño, no solo el dinamismo necesario para que pueda ajustarse lo más rápidamente posible a todos los cambios sociales y económicos que nos rodean constantemente sino también ofrecerle al diseño la máxima solvencia profesional y el debido reconocimiento a nivel social que tanto demandamos.

En la segunda jornada pudimos evidenciar como el diseño industrial, aunque presente un tronco común –que debería ser estricto en base a su definición- puede enfocarse desde miradas muy distintas y variadas en la que todos los profesionales tenemos siempre algo nuevo que decir. Y además podemos decirlo de formas diferentes pero igualmente válidas.
De esta manera, desde el excepcional trabajo de Óscar López a través de Reina de Corazones hasta el trabajo riguroso, muy general y diverso de Juan Antonio Molina de Indico Design pasando por la visión particular de Quim Larrea, José Manuel G. de EstudioSAT y/o la mía propia, pudimos comprobar los muy diferentes enfoques del día a día del diseñador industrial.
Esta riqueza nos permite pensar que todos gozamos –o gozaremos- siempre de oportunidades. Tan solo es cuestión de lograr encontrar nuestra propia mirada. Y esto creo que debe ser esperanzador para la mayoría de asistentes –estudiantes aun- que se dieron cita.

Y si Ana Cortijo nos desveló la importancia de la comunicación, Mario Castellanos y el magistral Xavier Coller nos advertían de la importancia fundamental del marketing y la sociología. E iría un poco más lejos y pensaría en el papel crucial que tiene la psicología y otras muchas ciencias sociales en nuestra profesión. Así pues estos encuentros aportaban una excelente visión poliédrica a la que debemos abrirnos como diseñadores y a la que debemos empezar a acostumbrarnos.

Por otra parte los talleres nos aportaron la idea de que siempre podemos estar constantemente aprendiendo. De todo y de todos. Y hacerlo de muchísimas formas y desde muchos ámbitos, ya sea desde el organizativo, el práctico-técnico, el analítico y/o mediante la relación con otras disciplinas. Todo cabe en el diseño.

Santiago Cirugeda nos lanzó a la cara, sin censuras y con un desparpajo como solo tienen los andaluces, el testigo de la responsabilidad social que también tenemos y el compromiso de cambio que tiene el diseño. Y profesionales como el templado Viggo Castilla nos hablaron de empatizar y aprender de otras culturas y de aportar e incorporar siempre cosas nuevas a nuestro propio trabajo y por extensión a nuestra mirada. Está muy claro que tenemos mucho que aprender de lo que nos rodea y ser además adaptativos y tolerantes para enriquecer nuestros resultados.

Los chicos del Fablab Sevilla, a los que desde aquí les pido perdón por mi inoportuna insistencia y crítica, nos trasladaron la visión y las posibilidades que desde la investigación y la ilusión pueden aportar al futuro de nuestra profesión. Algo muy a considerar, desde luego.

Y entre charla y charla, entre la diversidad de temas, se leía entre líneas el aprendizaje que entre diseñadores, arquitectos e ingenieros, por citar las profesiones más cercanas entre si, debemos empezar a plantear unidos. Debemos aprender a convivir y a respetarnos como independientes pero como complementarios y necesarios.
Somos diferentes entre si pero nos necesitamos mutuamente en este complejo mundo donde todo está tremendamente interrelacionado para lograr las mejores soluciones. Solo de esta forma el traspaso de conocimiento entre disciplinas será el más adecuado y podremos, no solo hacer crecer al diseño industrial sino también hacer crecer a la arquitectura, a la ingeniería y/o a otras muchas disciplinas implicadas.

E incluso hasta del patrocinador ”Letraset” y la presentación de sus productos -rotuladores- podemos entender que el diseño sin herramientas es siempre más difícil.
Así que como dirían algunos sobre que “Del cerdo se aprovecha hasta el hueso”, yo de la #2SCD me he llevado hasta el hilo que sirve para colgarlo porque todo, todo ha estado excepcionalmente bien hilvanado para hacernos entender de una forma coherente y útil la complejidad que entraña, como he dicho al inicio, nuestra profesión.

Ciertamente no puedo creer que este circulo que ha sido la #2SCD haya sido fruto de la casualidad por lo que solo me queda que reiterar la magnífica labor realizada así como agradecer nuevamente el titánico esfuerzo realizado por toda la gente de la AEDI Sevilla así como a los asistentes, voluntarios y a los colegas que la hicieron posible.

Muchas gracias. Un abrazo muy grande y hasta la próxima.

Perdonar... Antes de acabar, ¿queréis que juguemos al trivial de diseño ahora o lo dejamos para mañana?

Pienso, como habéis visto, que todo ha estado conectado. El diseño industrial, como siempre he defendido, es una disciplina que ha de mantener una visión general de amplío espectro así que en este sentido creo que la #2SCD ha sido sencillamente perfecta. Redonda. Como ya nos trasladaba el planteamiento gráfico de su programación organizado en un círculo… ¿Será casualidad?... No se que opináis pero yo creo que no, más conociendo ahora a los partícipes de un evento tan magnífico y el gusto de Santi Espinosa por D. Lynch.... En cualquier caso, ya me lo diréis.

Octubre de 2013