Cuesta ser original hasta en el pensamiento

Hace unos meses descubrí que un diseñador industrial había utilizado de forma literal textos originales extraídos desde esta web para su propia promoción.
He de decir que me pude en contacto personalmente con él. Se quitaron los textos, se produjeron las disculpas oportunas y el tema quedó finalmente en una anécdota.
Aunque este asunto despertó en mi cierta curiosidad. Esta página tiene una media mensual de unas 18.000 visitas por lo que pensé que quizás esto no era puntual.

Nunca me había preocupado saber si alguien cogía texto de aquí. En realidad lo comparto para eso. De hecho así lo expreso claramente en “Notas del autor”. Pero a raíz de ese suceso investigué un poco y descubrí, cosa que me sorprendió mucho, que son bastantes las personas y empresas que han utilizado textos de esta página. Una gran parte, cosa que me honra mucho más, han sido utilizados para realizar trabajos académicos.

Ayer mismo volví a vivir una situación similar a la que despertó mi interés por saber si se utilizan estos recursos de la forma más adecuada. Por ello creo conveniente escribir estas líneas.

Reconozco que es muy gratificante saber que muchos de vosotros compartís algunas ideas sobre mi visión del diseño industrial. Y aun lo es más descubrir que estos textos son muchas veces el primer encuentro del diseño para algunas personas. O que incluso tienen algún valor intelectual para otros.
Os lo agradezco enormemente pero esto no quita que se deba citar la fuente si se utiliza un material que no es original. Creo que es justo para el autor. En este caso para mí. Aunque sea para compensar el esfuerzo que realizo cada día para expresar, compartir y acercaros mis ideas. Un material que nos sirve a todos para fomentar y abrir un debate más crítico sobre nuestra profesión.

De esta forma os pido, por favor, que si utilizáis texto de esta página citéis al autor. En esta misma web, cuando el texto no es original, siempre lo hago.

Muchas gracias.

Me halaga sobremanera descubrir que muchos dan por válida la definición de diseño industrial que he acuñado a lo largo de estos años. No sabéis realmente lo feliz que esto me hace. Los que me conocéis sabéis el interés que tengo en este aspecto teórico del diseño. No obstante, en la mayoría de sitios donde he encontrado mi definición propia se firma extrañamente como si estuviera extraída del ICSID. Os ruego que rectifiquéis porque el ICSID no tiene porque compartir esta definición y -porqué no decirlo- es para mi una satisfacción que congeniéis con la mía.

Agosto de 2013