Aceptar las limitaciones del Diseño es entenderlo

Cada vez es más frecuente escuchar palabras entonadas muy a la ligera desde entornos cercanos al diseño.
Hoy son tantas –y además tan vacías- que empiezan a suponer un serio problema. Básicamente por la distorsión que crean.

Discursos que, disfrazados de esperanza y sometidos –muchos de ellos- bajo bonitas nomenclaturas extranjeras, no dejan de ser “cantos de sirena”. Mentiras, en mayor o menor grado, que nos vemos en la obligación de creer sencillamente porque vivimos en una sociedad donde siempre tenemos, por una razón u otra, que buscar oportunidades.

Y así oímos hablar frescamente de aquella creatividad sin límites, de traspasar barreras, emprendedores, de tener ideas innovadoras, de avanzarse, de un diseño rompedor, de cambiar las cosas… De ser protagonistas y sobre todo de no marcarnos límites. Esa es la clave. Nuevos discursos que parecen estar extraidos directamente de libros de autoayuda más que del pensamiento del diseño.

Diálogos que acaban convertidos, a mínimo que los analicemos con un poco de coherencia, en palabrería barata "vendehumos". Todo un caldo de cultivo que sirve tan solo para que se multipliquen aquellos gurús que saben sacar provecho de todo esto a costa del diseño. A nuestra costa.

Y de estos polvos vienen todos estos lodos, como suele decirse.
Y así podemos confirmar hoy una sobresaturada oferta de workshops, conferencias y cursos –todos de muy dudosa valía- inundando las redes a diario y moviendo cientos de miles de euros al año. Recursos que buscan más el beneficio del que los ofrece que del que los recibe.
Todo esto amparado y permitido, o mejor dicho soportado, por el sector académico del diseño que poco puede hacer ante el deseorden interno que alberga. De nuestras asociaciones y su pasividad al respecto no hace falta ya ni hablar...

Y yo me pregunto: ¿Tan difícil es entender que el diseño está tremendamente limitado?¿Qué la gran mayoría de aspectos que se nos venden en torno al diseño son falsos?

El diseño está limitado al cliente, al usuario y al propio diseñador. Lo está también por sus soluciones, por la industria, por el contexto y por el mercado.
El diseño no puede ir mucho más lejos de allí donde ha llegado la tecnología aunque puede hacer que ésta vaya mucho más rápido. Pero sobre todo está limitado a la capacidad de comprensión de todos aquellos que deben entrar en contacto con él y a su perfecto encaje social.

Al diseño le sobran expertos y le faltan prosaicos. Dejemos de creer en los gurús y recorramos el diseño caminando. El progreso no deja de ser eso.

Dejemos de creer de una vez que asumir el concepto “limitación” parece ser poco menos que asumir nuestro propio fracaso como profesionales. Nada más lejos, aceptar las limitaciones de nuestra disciplina es entenderla mejor.
Y cuando me refiero a limitaciones me refiero en un término positivo. En el sentido de conocer el diseño, nuestro trabajo y nuestro marco de actuación que no es pequeño pero tampoco es infinito.

Y lo peor de todo es que la mayoría de los que inventan todas esas nuevas posibilidades del diseño, respaldadas según ellos ante el presunto agotamiento del propio diseño, no se lo "acabarán" nunca, aun estando lleno de limitaciones.

Julio de 2013