Solo el respeto del diseño industrial nos llevará a su reconocimiento

Si me lo permite el maestro Alberto Corazón haré mías también las palabras de su "Carta desalentada a mis colegas diseñadores" y la extrapolaré para acercarla al diseño industrial.

La hago mía porque creo que el análisis allí expuesto -muy acertadamente- anuncia que es la hora de que el diseño industrial exija, de una vez por todas, el derecho a su respeto. Lo merecemos.

No cabe duda de que la pasión y la ilusión con la que desempeñamos nuestra profesión generan la energía necesaria como para sortear todos los obstáculos, es cierto, pero también debemos reconocer que cada día se hace más cuesta arriba (cómo se intuye en la misiva de Corazón) navegar a contracorriente en las aguas de un sistema que no nos apoya y que traslada a la sociedad una visión deformada que nos viene devuelta en forma de pisotón.

Debemos entender de una vez por todas que solo a partir del respeto podremos lograr el reconocimiento que durante tantos y tantos años hemos venido demandando sobre nuestra profesión.

Es verdad que al diseño siempre le ha ido muy bien ir al margen de una rígida estructura oficial porque ha podido adaptarse de forma más rápida y eficaz a la sociedad, a la industria y a los cambios tecnológicos.
Incluso muchos plantean, no sin acierto, que el diseño solo puede entenderse así. Pero esto mismo que ayer y hoy nos beneficiaba (libertad organizativa) se ha vuelto en nuestra contra cuando se han traspasado ciertas barreras morales. Hoy, reconozcámoslo, estamos desamparados y solos.

Atendamos a la carta de Alberto Corazón. En ella encontramos un detalle que quizás nos facilita las claves de futuro para que el diseño industrial no sucumba ante períodos confusos como el que vivimos.
Corazón nos recuerda que a pesar del hundimiento del sector de nuestros vecinos los arquitectos, éstos no han perdido la posición y el prestigio. No han perdido el respeto. Siguen siendo un colectivo respetado y seguramente con la fuerza que da ese respeto resurgirán de esta crisis sin mayores rasguños.
Quiero ver en esa situación positiva que nuestros colegas tienen entidades fuertes que los defienden y que además trasladan respeto, obligaciones y responsabilidades a la sociedad que los precisa.

Así que quizás ha llegado la hora de la creación de un colegio oficial de diseñadores industriales. Un organismo serio y creíble pero sobre todo una entidad que defienda nuestros derechos de forma profunda y que sea capaz de transmitir respeto a la sociedad para que nos sea devuelto.

Un colegio que acabe además con la competencia desleal que tanto daño nos ha hecho siempre aunque en épocas de bonanza no nos importara que alguien sin capacidad ni criterio se estableciera a nuestro nivel.

Necesitamos nuestro colegio con urgencia. Basta ya de asociaciones introvertidas que solo buscan intereses parciales o entidades que acaban convertidas en selectos clubs de socios. Basta ya de recursos que en realidad no aportan nada a los diseñadores como colectivo profesional.

No tengo ni idea como se crea una pieza fundamental de este estilo. Ni a quien hay que recurrir. No se como lograremos crear un colegio oficial de diseñadores industriales pero estoy seguro que si todos lo vemos necesario para salvar nuestra profesión sabremos aunar y encauzar los esfuerzos para lograrlo. Creo que merece la pena. ¿Lo intentamos?

Febrero de 2013