Hablemos de verdad de Diseño industrial

Magníficos blogs sobre diseño, importantes entregas de premios, revistas especializadas, charlas magistrales, conferencias de diseño, ferias... Lugares y eventos donde se suele hablar de muchas cosas menos de diseño aunque éste se nombre hasta aburrir.

Esto es algo que siempre me ha sorprendido mucho. Citamos al diseño pero no hablamos de él. Y lo peor es que esto pasa entre nosotros mismos, entre los diseñadores. Acudimos a eventos, a conferencias, escribimos, opinamos... Pero el diseño como disciplina, como proceso, como profesión no sale a la superficie.

Solo se exponen resultados. Se nos vende un diseño, un maravilloso diseño -que nadie discute- pero sin justificación alguna. Parece que sea de generación espontánea, la verdad.

Creo que estaría bien ir cambiando de una vez y empezar hablar de diseño. Es importante. Desgranar nuestra profesión desde la profesión. Desde los problemas, los anhelos y las interpretaciones.
Hablar sobre materiales, posibilidades, proveedores, procesos, innovación, presupuestos, clientes, fases, inversiones, recursos (…) El resultado –sin más- solo admite un juicio de valor. Tan solo eso. Poco podemos aprender. ¿No estáis de acuerdo?

Hablar de diseño es entender el diseño. Hablar de diseño es aprender diseño. Y quien sabe, quizás así advertiríamos claramente lo que tantas veces he criticado de forma abierta desde estas páginas: Un existente sistema académico escaso e impreciso y sobre todo ineficaz, unas referencias de diseño que nada tienen que ver con el diseño, un desconocimiento de los procesos, la ausencia de una definición (...) Carencias. En definitiva una enorme ausencia de diseño industrial aunque sea siempre el anfitrión de nuestras fiestas.

Me pregunto si será por esto –por las carencias- que quizás no hablemos de él. Nadie nos cuenta como ha llegado a esas soluciones porque quizás -y aquí si que espero equivocarme- no pueden hablarnos del proceso. Sobre qué problemas se han encontrado o porqué el resultado es así y no es de otra forma.

Es hora de empezar hablar de diseño para que el diseño se haga fuerte. Que llegue con seguridad a la industria y los clientes confíen realmente en él.

Hablar de diseño sobre todo para los que vienen detrás instalándose peligrosamente en esta ausencia. Decirles que jamás diseñamos desde la nada. Decirles que siempre tenemos un coste objetivo que no debe sobrepasar nuestro resultado. Que las matemáticas son tan importantes como el dibujo. Que madrugamos y que tenemos horarios. Que algunos clientes pagan tarde y mal pero que con otros acaba naciendo una gran amistad. Que hay proyectos que te gustan más y otros que te gustan menos pero que ser profesional no es cuestión de elección. Que la libertad creativa solo se logra dentro de un margen restringido. Que diseñar es formular sometido a un proceso que tiene una clara finalidad...

Y es que hablar sobre que limitaciones y/o que pautas se han tenido en cuenta a la hora de diseñar nos permite valorar siempre ojetivamente el resultado. Es así de sencillo.

Hablemos de diseño industrial. Ya es hora.

Nadie aprende fútbol mirando álbumes de cromos de la liga. Y nadie aprenderá diseño industrial viendo diseño u oyendo hablar de él de una forma vacía.
Debemos hablar de aquello que no se ve y alejarnos del resultado porque suele ser siempre más importante que lo que vemos.

Nota: Es importante dejar dicho que obviamente también se aprende mucho leyendo los objetos y los diseños pero eso solo se produce cuando se ha aprendido a ver. Cuando se ha forjado una mirada. Cuando se ha entendido bien de que va esto del diseño.

Enero de 2013