Diseñoclasia: La ruptura de un diseño industrial

Pongamos atención a la historia del diseño de las últimas décadas, más particularmente a partir de los años ’80 y podremos descubrir como paralelamente al diseño más tradicionalmente aceptado –aquel que deriva de la doctrina de la Bauhaus- surgen constantemente propuestas nuevas. Corrientes y movimientos de un diseño industrial que intenta, sin mucha justificación, acabar con una doctrina aceptada y validada en sus resultados.

Por un lado tenemos el diseño industrial tradicional. Es un diseño más bien silencioso. Un diseño de largo plazo. Profundo. Un diseño que busca soluciones a las necesidades que emanan directamente del progreso humano, social e industrial.
Está basado en una metodología que nos permite lograr siempre –o eso intenta- resultados objetivos. Un diseño industrial donde sigue prevaleciendo una función de uso por encima de todo. Porque en un mundo -aun material- el objeto se usa. No lo podemos olvidar.
Es un diseño sometido siempre al proyecto y al cliente. Un proceso que no se entiende, por los niveles de inversión necesarios en la mayoría de los casos, sin un encargo, sin la industria y sin un mercado que garantice beneficios.
Este es un diseño aun válido porque deriva en una profesión vigente basada en una disciplina que se ha estructurado de forma teórica, intelectual y académica. Todo es mejorable, no lo niego, pero es sin duda un diseño vigente y actual.
En definitiva es un diseño humano, social y económico con el que podemos dar solución a la gran mayoría de problemas actuales. Y me refiero particularmente en el ámbito social y ecológico. Temas que parecen haberse alejado del diseño aunque éste, en realidad, no se entiende sin abordar estas facetas.

Por otro lado irrumpen de forma regular nuevos planteamientos de diseño que suponen una ruptura con el denominado diseño tradicional. Si os digo que muchas de estas incursiones han acabado siendo engaños del mercado o corrientes artísticas imagino que sabréis a que tipo de propuestas nos referimos.
Son presuntas nuevas propuestas de diseño que no nos llegan de forma teórica o mediante una argumentación intelectual que justifique los cambios. Se nos presentan sin prólogo.
Puedo entender, aunque es un error, que muchas sean exclusivamente respuestas directas a las nuevas sensibilidades sociales. Es decir, que nacen de la experimentación para intentar ajustarse a una consciencia social siempre cambiante.
Un diseño industrial que se define –o es normalmente un denominador común- por ser un diseño de autor y de tendencia. Cuestiones que lo alejan, como podemos entender, del diseño tradicional en la mayoría de los casos.

Aceptando este hecho histórico del diseño podríamos preguntarnos si realmente esta Diseñoclasia responde a la búsqueda de una reconsideración del diseño o es simplemente oportunismo profesional y/o una estrategia de mercado. ¿Es una alternativa factible a un diseño industrial que aun no está muerto o está fomentada descaradamente desde la más absoluta ignorancia de un diseño existente y/o la incapacidad de ciertos profesionales a integrarse en ciertas dinámicas y estructuras?

Atendiendo los escasos cambios que ha sufrido el diseño -como disciplina- creo que quedan más que contestadas.

Un nuevo diseño industrial mejorado surgirá siempre de un diseño industrial ya establecido.

Este artículo se redactó originalmente para Baaang. Perdonar la duplicidad si ya lo habíais leído.

Enero de 2013