UPC Terrassa. Ingeniería en Diseño Industrial y Desarrollo de Producto

La semana pasada tuvimos en el estudio la “visita sorpresa” de una estudiante de 2º de Diseño Industrial (Ingeniería de Diseño Industrial y Desarrollo de Producto) de la UPC de Terrassa.
Como comentó que revisa esta página con asiduidad imagino que se sentirá aludida. Espero sinceramente que no se moleste.

A pesar de mantener una brevísima conversación si que pudimos ver que era una estudiante muy activa, con mucha motivación, llena de ilusión y de pasión por el diseño.
Estaba encantada con haber descubierto el diseño industrial. Por él no dudó en variar su intención primera de cursar una ingeniería mecánica.
Mostraba una actitud enérgica y un desparpajo tal, que seguramente le abrirá en el futuro todas las puertas a las que llame porque de lo que no dudamos, ante su evidente ilusión desbordante, es que será una excepcional alumna que obtendrá los mayores méritos académicos.

Nos contó que el nuevo plan de estudios de la UPC Terrassa era un plan bastante completo e integrado. Defendió este concepto bajo la interesante apreciación de que no solo le enseñaban “estilo” y/o “estética” –como en otros centros- sino que aprendían además todo lo necesario para que un producto pudiera ser desarrollado y fabricado.

Es cierto. Para muchos esto será bastante obvio. Muchos somos los que hemos conocido el diseño industrial de esta manera completa. Muchos los que así también lo ejercemos. De forma general.
Aunque debemos decir, a nuestro pesar, que la nueva estructuración de los estudios de diseño han borrado un poco esta vieja configuración por lo que para muchos nuevos diseñadores éste es también un diseño desconocido.
Hoy todas las voces no son unísonas y encontramos estudiantes insatisfechos. Más de lo que sería deseable. Se quejan, y con razón, de una enseñanza excesivamente técnica o excesivamente artística. Y sobre todo coinciden en que está totalmente desvinculada de la realidad.
Son muchos los que además dicen no haber encontrado pasión por el diseño ante un profesorado ajeno profesionalmente al diseño industrial. Un profesorado que no ha sabido motivar el interés por la cultura del proyecto. Básica.
Una situación que nos muestra una triste realidad que deberíamos empezar a cambiar por el bien del diseño.
Por si fuera poco, tanto los alumnos como los centros, parecen intentar suplir esta carencia formativa a través de unos masters de diseño que aun aportan mucho menos. Sirven, en la mayoría de los casos, para hacer currículo y para tener algunas salidas directas logradas por convenios. Pagan, por decirlo de alguna forma, su pasaje al mundo laboral. Es triste pero ocurre y toda esta situación nos muestra un desorden que solo provocará frustración.

Así que más allá de que esto pueda parecer una simple anécdota creo que debemos quedarnos con dos cosas muy importantes que se derivan de las impresiones y actitudes de la alumna que nos visitó:

Una es que las ilusiones y las fuerzas que presentaba, siendo aun estudiante, no salen de la nada. Puedo equivocarme pero creo que nacen y se alimentan en el seno académico. De ser así, debemos trasladar todo el mérito al profesorado de la UPC Terrassa que imparte esta carrera. La verdad es que hacía mucho tiempo que no oía hablar tan positivamente -y en este sentido- a un alumno de diseño industrial. Mi más sincera enhorabuena porque la pasión es un aspecto fundamental del diseño y siempre he considerado que ésta se ha de poner a punto ya desde el mundo académico.

Otra cuestión interesante que se deriva del sencillo comentario que nos trasladó nuestra visitante, es que la diferencia actual entre los diversos planes académicos de Diseño Industrial existentes han hecho aflorar la creencia de que éste se divide en dos grandes estadios y que además se estructuran en dos planes diferentes.
Uno de perfil artístico que estaría enfocado, casi exclusivamente, a plantear productos ocupándose solo de los factores externos como su tipología, estilo o forma, por ejemplo.
Y otro gran bloque destinado a dar solución a las propuestas de ese primer estadio a nivel estructural e industrial. Un perfil relacionado más claramente con una ingeniería.

Debemos decir, o mejor dicho reiterar, que aunque muchos planes presenten realmente estas diferentes “salidas” -véanse por ejemplo, entre otros, los planes académicos de Elisava con su “Grado en Diseño” y “Grado en Ingeniería de Diseño Industrial”- el diseño no se disecciona así. Nada más lejos. Es un error. Un diseño industrial diseccionado de esta forma no es diseño industrial.
Y no lo es porque bajo estos planes, que de existir existen, no se logrará de forma efectiva, ni uno ni lo otro. No podremos formar a profesionales competentes para desarrollar la profesión porque ambas facciones, repartidas así, pierden una globalidad necesaria y obligada para el desempeño del diseño industrial. Esos serán seguramente unos planes sin salida que muy probablemente están abocados al fracaso y a su extinción futura. Deberían considerarse muy seriamente.

En realidad el diseño industrial es eso a lo que aludía la estudiante. Es una disciplina general que se ocupa tanto de las fases conceptuales de planteamiento de la idea como de su desarrollo, planificación y fabricación para desembocar en la realidad de un producto. Pasando lógicamente por todas las fases.

Por esta razón debemos celebrar que los estudios, que desde hace 2 años, imparte la UPC Terrassa, al respecto del Diseño Industrial retomen un camino que parecía haberse perdido.

Y aunque todo es mejorable -muy mejorable- para la enseñanza de una disciplina tan compleja como el diseño ¿Será la UPC Terrassa una pauta válida a seguir para el consenso de los planes académicos del diseño industrial?

Sin duda las nuevas promociones de alumnos graduados en diseño en la UPC nos lo dirán...

Debo decir que he revisado, aunque muy por encima, los planes académicos de Diseño Industrial –aunque ellos lo denominen de otra forma- de la UPC Terrassa y realmente me han parecido unos buenos planes.
Están repartidos en 4 años y abordan tanto aspectos técnicos como proyectuales. Es cierto que hecho de menos que no se profundice más en aspectos más plásticos (color, dibujo, escultura,…) y humanistas así como no definir claramente una asignatura de crítica de diseño pero en su conjunto creo que son bastante completos. Si a esto le sumamos la capacidad docente que parece existir para inculcar cierta pasión por la profesión tan solo podemos decir: Chapeau por la UPC Terrassa.

Septiembre de 2012