El futuro del Diseño Industrial y la posible revisión de su definición


En esta cuarta -y última- parte de mi reflexión seré osado. Y lo seré cuestionando, en parte, la más actual definición del diseño industrial para intentar sintetizar una nueva.

Creo que un Congreso de Diseño Industrial merece este tipo de osadías –son casi obligadas- porque sólo desde este tipo de cuestionamientos podemos fomentar diálogos alternativos que abran nuevos debates y que permitan el establecimiento de nuevas pautas para el futuro.

Si atendemos las revisiones de las definiciones que hemos ido viendo podremos concluir que todas ellas están motivadas y circunscritas a los importantes cambios sociales, económicos, culturales y tecnológicos que se han dado en esas épocas concretas. Repasemos fechas y contrastémoslas con ciertos acontecimientos y veremos que así es. Seguramente en ese análisis lograremos encontrar fácilmente una correlación directa entre la consciencia social, la acción del diseño y el pensamiento teórico.

Es por esta razón precisa; por la lógica influencia que los cambios sociales y de mercado -este último factor es importante empezar a considerarlo- tienen en la definición del diseño, podemos plantear, por lo menos a un nivel de hipótesis, que la actual definición del diseño industrial puede estar también condicionada, deformada y contaminada por el periodo actual que vivimos.
Dicho esto, podemos insinuar sin caer en lo absurdo, que al igual que sucede en otros muchos sectores y/o ámbitos de la vida, vivimos un periodo convulso y muy confuso donde la especulación, la mentira y la codicia humana han dictado la mayoría de acciones importantes de la sociedad y la economía variando notablemente los valores, por lo menos aquellos más aparentes, del ser humano.
Así que aparentemente algunas nuevas etiquetas, hoy tan en boca de todos, tales como “sostenibilidad”, “artesanía” o lo “social” entre otras, pueden ser simplemente espejismos que el mercado ha colocado delante nuestro para beneficio de unos cuantos.

Ante estas dudas se suscitan preguntas tan interesantes para un nuevo punto de partida definitorio, como:

¿Se define en la actualidad el diseño a favor del propio diseño o es el mercado el que define el diseño para acercarlo a su terreno?
¿Tenemos plena convicción de que los nuevos planteamientos del diseño industrial se ajustan a esa demanda del ideal social, económico, cultural y tecnológico real o es simplemente una artimaña de un mercado reinventado?
(…)

Es cierto que es muy difícil obtener respuestas cuando las fronteras se difuminan. Quizás por este motivo es hoy nuevamente tan importante retomar el sentido teórico del diseño industrial y enmarcar sus nuevos límites. Ser exigentes en este sentido. Tenemos la obligación de serlo después de entender que el diseño industrial trasciende de una acción profesional para convertirse en un posicionamiento humano.

Así que es inteligente, apelando al carácter intelectual del diseño, formular una definición que, aunque sometida a este engaño, nos permita un beneficio objetivo para la sociedad. Sin olvidar de forma muy particular dos agentes esenciales que se establecen siempre, desde sus inicios, en el diseño: El usuario final y el cliente como productor.
El mercado, como mediador, ya extraerá, como siempre, su propio beneficio.

Creo firmemente en que el diseño debe retomar nuevamente su papel como mediador y “equilibrador” de intereses entre las partes implicadas y velar por el progreso social más allá de las circunstancias puntuales que, bien desde el mercado o bien desde otros ámbitos, se nos dictan constantemente marcando nuestras acciones y nuestro papel.

Debemos reflexionar al respecto. Yo lo he hecho en el sentido de cual podría ser –hoy día- la definición más compacta, sintética y breve que defina, de forma más completa y mejor, una disciplina con tantas posibilidades, tan compleja y ligada también a tantos factores como lo es el Diseño Industrial.

Una de las que más me gustan porque incorpora términos tan importantes y fundamentales para la existencia del diseño industrial, tal y cómo yo lo entiendo, tales como por ejemplo metodología, objetividad, técnica, intelectual, mercado y producto, podría ser:


DISEÑO INDUSTRIAL

El diseño industrial es una actividad intelectual, técnica, creativa y proyectual que establece, siempre con anterioridad y mediante una metodología que permite soluciones objetivas, todas las propiedades necesarias para la más adecuada fabricación seriada de cualquier tipo de objeto y/o artefacto.

El diseño industrial no solo se encarga de los aspectos técnicos-tecnológicos que han de permitir siempre la más optimizada fabricación de los objetos sino que debe también mostrar, a través de ellos, el nivel de progreso vivido mediante la innovación constante e incorporar todas las propiedades necesarias para que éstos puedan resultar productos. Es decir, debe ocuparse también de las necesidades del mercado y de todos los condicionantes y aspectos funcionales y comunicativos-culturales de los objetos.


Esta generalidad en el enfoque hace posible que el diseño industrial pueda establecerse también para el análisis y el planteamiento de propuestas y soluciones no necesariamente materiales, como por ejemplo el diseño de servicios, la investigación, el pensamiento u otros.

El diseño industrial siempre se establece como mediador entre las necesidades de los usuarios y las necesidades de las industrias y/o empresas, buscando un obligado equilibrio del beneficio y las soluciones entre todas las partes. Entre estos equilibrios siempre debe primar el respeto humano y medioambiental.

Realmente podrían caber ciertas, o muchas más, puntualizaciones que enriquecerían aun más la definición, como por ejemplo añadir el factor emocional y/o comunicativo del diseño de forma mucho más explícita.
No obstante, tomada como un primer punto de partida con el que poder organizar todo un razonamiento ideológico, creo que es bastante aceptable y completa.

La definición, cualquiera que fuese, no debe contemplarse como algo cerrado y/o hermético sino que debe ampliarse y reforzarse con diálogos externos y/o propios de algunos de los aspectos que también configuran el diseño a esos necesarios niveles teóricos, como por ejemplo la metodología, la estética o el lenguaje.

Para acabar, me gustaría ir cerrando la reflexión con tres observaciones que considero importantes para enfatizar una posición más rotunda de ese diseño industrial que yo concibo personalmente.
Durante el transcurso de la charla me he referido a la cantidad de debates que el diseño industrial ha tenido –y tiene- abiertos a lo largo de todos estos años. Discursos que sin duda han enriquecido considerablemente la percepción de la disciplina. Entre ellos encontramos tres que flexibilizan en exceso los perímetros del diseño y por lo que creo que deben quedar bastantes claros restringiendo nuestro marco de actuación.

Uno de ellos es el debate sobre si el diseño es o no es arte. Un debate que entiendo cerrado –y así respaldado por muchos de mis colegas- en el momento en que el diseño se entiende sólo circunscrito a la función y lógicamente busca, ante todo, la objetividad frente a la subjetividad. Así el diseño no es, ni ha pretendido ser nunca, Arte.

Otro es que somos muchos los que concebimos el diseño siempre –SIEMPRE- a partir de un cliente y un encargo. Así pues sin estos requerimientos difícilmente puede establecerse el diseño industrial profesional en los términos en los que se define aquí.

Y finalmente, el diseño industrial, sometido a una metodología y sujeto siempre a una base teórica técnica que le permite visualizar todas las soluciones de forma previa a su fabricación, controlando con ello el impacto social, económico y cultural, se diferencia radicalmente de la artesanía debido a que ésta se basa en el sistema “prueba-error”.

En 2015 se ha producido una nueva actualización de la definición oficial del diseño industrial por lo que considero importante, para todos aquellos que os habéis interesado por esta ponencia, de que dispongáis de ella. Y aunque no cambie notablemente el propósito de este ejercicio intelectual es un nuevo elemento a considerar. Aquí la nueva actualización.