El ICSID y el esfuerzo por la definición del Diseño Industrial


Tras mostrar en los bloques anteriores que los nuevos planes académicos del diseño no se han centrado en la búsqueda de una definición ideológica, que actualizada a los tiempos haya supuesto una coherente adecuación del sistema educativo del diseño. Y a la vista de la importancia de disponer de una definición para abordar soluciones, es hora de hacer un repaso histórico de las definiciones del Diseño Industrial que se han venido consensuando a los largo de las últimas décadas.

Llegados aquí, cabe también decir que el diseño industrial ha tenido desde siempre múltiples debates abiertos. Este es un hecho incuestionable que viene a confirmarnos el afán intelectual que muchos tienen en formular una teoría propia sobre el diseño.
Algunas de estas discusiones las venimos arrastrando casi desde la aparición de la disciplina, a las que se van sumando muchas otras nuevas motivadas por los nuevos cambios sociales, tecnológicos y económicos que hemos ido viviendo durante las últimas décadas. Pero entre este tipo de diálogos abiertos siempre ha estado, por encima de otros muchos, el de la confección de la propia definición del Diseño Industrial. Seguramente porque entendemos que lograrlo sería haber encontrado “la piedra filosofal del diseño”.

Dado que la intención es llegar a un consenso más o menos “oficial” y unificador de lo que entendemos por diseño industrial, deberemos todos jugar con las mismas reglas. De este modo tomaremos como punto de partida el trabajo que en este sentido ha venido desarrollando el ICSID.

Para aquellos que no lo sepan el ICSID es el “Concilio Internacional de Asociaciones de Diseño Industrial”. Es decir, es el organismo madre al que se suman todas las asociaciones de diseño industrial de todos los países. Es un organismo dinámico que vela por los intereses del diseño industrial y que fomenta los congresos internacionales precisamente para tratar este tipo de temas, entre muchos otros.

El ICSID ha ido acuñando y adaptando a lo largo de los últimos 60 años una definición de diseño industrial que siempre ha sido bastante aceptada por la inmensa mayoría. Muchas de ellas están basadas y evolucionadas directamente desde los pensamientos de grandes teóricos del diseño, como por ejemplo Tomás Maldonado, lo que supone un aval, más que suficiente, como para confiar en estas definiciones.

En 1953, durante el Congreso Internacional del Instituto sobre Estética Industrial, Jacques Vienot plantea por primera vez, junto a otros muchos colegas, la necesidad de crear un organismo que vele por los intereses de los diseñadores industriales.

Pero no será hasta el 29 de junio -hoy día internacional del diseño industrial- de 1957 el día en el que podemos establecer la oficialidad del ICSID.

Los primeros organizadores, no solo plantean la necesidad de establecer una defensa común a todos los diseñadores industriales, hoy nuevamente bastante en boga, sino que el ICSID se funda sobre todo para lograr una homogeneización en los estándares mundiales del diseño en todos los sentidos. Incluidos los educativos.
Por esta razón se establecen entonces, toda una serie de reglas para el planteamiento de nuevos y comunes planes académicos de carácter general, que tienen como intención unificar los criterios sobre la enseñanza y la práctica del diseño industrial a nivel global.

En septiembre de 1959 el ICSID organiza su primera Asamblea General que se celebra en Estocolmo, Suecia. Este 1er Congreso se convirtió en el mayor de su historia y juntamente con el de 1971 en Ibiza es uno de los que más se recuerdan por los puntos de inflexión que se producen.
Este primer Congreso del ICSID sirvió para confirmar su nacimiento oficial y para establecer ya la primera definición de diseño industrial que, canalizada a través de la labor del diseñador venía a decir aproximadamente:

“El diseñador industrial es aquel profesional que mediante formación ha adquirido todos los conocimientos técnicos, la experiencia y la sensibilidad visual suficientes como para determinar los materiales, los mecanismos, la forma, el color, los acabados superficiales y la decoración de los objetos que se producen masivamente por la industria.
El diseñador industrial puede dedicarse a dar solución a todos los aspectos y/o sumergirse en todo el proceso o solo en algunas partes concretas del mismo.

El diseñador industrial también puede dar solución a los problemas de packaging, publicidad, exhibición y comercialización siempre y cuando puedan ser solucionados mediante el conocimiento de los aspectos visuales para los que ha sido formado. Podrá hacerlo también en base a los conocimientos técnicos y experiencia.

A su vez, el “diseñador de artesanía” que tenga un claro propósito de mercado, será considerado diseñador industrial cuando las obras que produzca tengan carácter comercial y las realice en lotes o pequeñas producciones perdiendo así el carácter personal del artista o artesano.”

Así pues, es a partir de éste congreso que podemos decir que comienza oficialmente la historia ideológica, común y reciente, del diseño industrial. Pero debemos entender que, ya desde mucho antes, la búsqueda ideológica del diseño se gestaba al margen de estos organismos oficiales, como por ejemplo desde la Escuela BAUHAUS, anterior al ICSID.

A los largo de los años el ICSID siguió creciendo y para finales de la década de los 60 logró incorporar a más de 40 miembros de más de 30 países.
Se fueron sucediendo importantes Congresos; Venecia, París, Viena, Montreal, Londres, Ibiza…
En 1973, en el Congreso de Kyoto, ya participaron más de 2.000 delegados pudiéndonos hacer una idea de la magnitud que el ICSID había alcanzado en sus primeros 15 años de historia.

En aquellas primeras décadas su preocupación fundamental residía en dos aspectos claves, los mismos que hoy estamos intentando tratar también aquí, como lo son la definición de nuestra profesión y la estandarización de los planes académicos del diseño. En este sentido se celebraron, a lo largo de los años posteriores, múltiples seminarios para aconsejar y asesorar a todos los miembros del ICSID al respecto de las normas a incorporar en sus propios planes académicos.

En 1960 el ICSID decide incluir a países alejados del capitalismo –de la época- mostrando así su carácter universal e incluyente y trascendiendo cualquier tipo de frontera política. En este sentido el Concilio sirvió para elevar al diseño industrial como un bien para el desarrollo de las sociedades estableciendo puentes entre diferentes países y sociedades.

Antes los nuevos cambios sociales y la necesidad de que el diseño se establezca como ese valor de progreso necesario, se considera entonces oportuno proceder a una revisión de la definición del diseño industrial que ampliaba y/o matizaba la anterior, y que decía:

“La función del diseñador industrial es la de dar forma a los objetos y servicios que hagan posible que la vida cotidiana del ser humano sea eficiente y satisfactoria. El ámbito de actuación del diseñador industrial en la actualidad (1960) abarca prácticamente todo tipo de artefacto construido por el hombre, en especial aquellos que se producen de forma masiva industrialmente.”

En 1963 el ICSID recibe status consultivo especial por la UNESCO y comienza con este organismo una intensa colaboración que le llevará a compartir numerosos proyectos para el desarrollo y la mejora de la condición humana.

En 1969 el ICSID considera incorporar la definición que 1961 había acuñado el maestro, teórico y Diseñador Tomás Maldonado, por lo que vuelve a revisarse por tercera vez la definición del Diseño Industrial.

Creo que esta ha sido una de las definiciones más avaladas por la comunidad internacional del diseño. Y puede suponer, para el futuro, una base válida aun.
En este caso el diseño industrial ya se define como una entidad propia y no se precisa de la personificación del diseñador para establecer sus limitaciones, como habíamos visto hasta entonces. La definición, vigente intelectualmente hasta hace muy poco tiempo, decía:

“El Diseño Industrial es una actividad proyectual que consiste en determinar las propiedades formales de los objetos producidos industrialmente. Por propiedades formales no hay que entender tan sólo las características exteriores, sino, sobre todo, las relaciones funcionales y estructurales que hacen que un objeto tenga una unidad coherente desde un punto de vista tanto del productor como del usuario, puesto que, mientras la preocupación exclusiva por los rasgos exteriores de un objeto determinado conlleva el deseo de hacerlo aparecer más atractivo o también disimular sus debilidades constitutivas, las propiedades formales de un objeto son siempre el resultado de la integración de factores diversos, tanto si son de tipo funcional, cultural, tecnológico, económico o cualquier otro.”

En 1971, el rememorado Congreso del ICSID organizado en IBIZA supuso un cambio fundamental para el futuro de la organización. Se decide y se acepta “eliminar” de los estatutos cualquier tipo de definición oficial de diseño industrial que se ajuste al concepto estricto de “producto”.
Se abre entonces una nueva etapa que permite que el diseño industrial se establezca claramente con otros fines alejados exclusivamente del mercantilismo. Pienso que esto no es más que el reflejo ideológico que el ICSID siempre albergó.

Se inicia a partir de entonces un enorme esfuerzo para la realización seminarios y de trabajos compartidos internacionalmente, denominados InterDesign, que tienen como principal protagonista a la comunidad estudiantil internacional.

En 1973, batiendo todos los records, el Congreso de Kyoto supuso el máximo apogeo del ICSID hasta entonces.
Permitió unir dos visiones importantes para el diseño, como son la occidental y la oriental, hasta entonces separadas.
Quedó en la historia como un Congreso de marcado perfil aperturista e intercambio social. Puede verse en la decisión de poner a disposición de los asistentes más de un millar de bicicletas para que éstos pudieran ir, de los hoteles a los congresos y empatizar así con la cultura oriental mostrando el afán de comunión que el ICSID ha mantenido a lo largo de su historia.

Durante la década de los 80 y los 90, el ICSID se centró mayoritariamente, compartiendo retos en muchas ocasiones con la UNESCO, en proyectos de desarrollo internacional, como por ejemplo el diseño de los equipos de material médico destinados a países en vías de desarrollo.

A partir de las décadas siguientes el ICSID ha reforzado la idea, considero que complementaria pero necesaria respecto a su visión inicial, sobre que el diseño industrial es una disciplina que permite el desarrollo social y económico más allá de la posición del mercado. El diseño se convierte así, y así lo seguimos viendo hoy día, en una disciplina fundamental para el progreso de las sociedades velando principalmente por los intereses del ser humano.

Desde 2005 la sede del ICSID dejó Europa. Se traslada y se establece ahora en Montreal.
A día de hoy podemos decir que el ICSID es una institución dinámica que sigue evolucionado y revisando la definición oficial de diseño industrial. Una definición que en la actualidad parte desde la convicción de que el diseño es un factor clave que permite equilibrar las sociedades. Fruto de esta creencia el ICSID desarrolla constantemente programas de investigación y cooperación.

La última revisión de la definición del diseño industrial del ICSID, que pierde ahora su “especificación” para pasar a ser más genérica adaptándose a los tiempos, dice:

“El diseño es una actividad creativa cuyo objetivo es establecer las cualidades multifacéticas de los objetos, procesos y servicios así como sus sistemas y sus ciclos de vida vitales de forma total.
Por lo tanto, el diseño es el factor central para la innovación y la humanización de las tecnologías y un factor crucial para el intercambio cultural y económico.

El diseño trata de descubrir y valorar las relaciones estructurales, organizativas, funcionales, expresivas y económicas con la misión de ofrecer:

-ETICA GLOBAL: Mejorar la sostenibilidad global y la protección del medioambiente.

-ETICA SOCIAL: Ofrecer beneficios y fomentar la libertad de la humanidad, sea de forma individual o colectiva. Velar por los intereses de los usuarios, de los productores y de los protagonistas del mercado.

-ETICA CULTURAL: Velar por la cultura a pesar de la globalidad impuesta.

El diseño permite establecer una coherencia entre los aspectos comunicativos de los productos, servicios y sistemas vs su complejidad estructural.

Hoy entendemos el diseño, incluso el que mantiene el epígrafe “industrial”, como una profesión de amplio espectro relacionada con otras muchas profesiones que participan en las nuevas complejidades de las necesidades que buscan una mejora de la vida y las sociedades.
Por lo tanto, el término diseñador se refiere a un profesional que práctica en realidad una profesión intelectual más allá de ofrecer un servicio para una empresa.”

Podemos ver claramente como la historia del ICSID y la historia también de sus principales definiciones del Diseño Industrial son en realidad la historia de su propia adaptación ideológica mediante la utilización de un fin práctico, en este caso el diseño. Esto es sumamente importante para entender el valor que tiene la definición como “contenedor” de ideología.

Queda demostrado también, que no solo existe la definición concreta y “oficial” del diseño industrial (aunque parece que muchos no son conscientes) sino que también se disponen de unas bases comunes en las que asentar los planteamientos académicos del diseño. ¿Por qué no los hemos analizado tan siquiera en nuestro planteamiento de estudios?

De nosotros depende, en base a los resultados que se pretenden lograr mediante el diseño, aceptar y/o redefinir este nuevo conjunto de reglas que dibujan el marco del diseño industrial como disciplina.

Queda debidamente reconocido que el diseño industrial es, ante todo, una profesión intelectual y qué como tal precisa obligadamente de una mínima base teórica. Base que viene enmarcada, en mínimos, en su propia definición. De ella debe derivarse siempre –como hemos visto- una posición humana y social del diseño.

En 2015 se ha producido una nueva actualización de la definición oficial del diseño industrial por lo que considero importante, para todos aquellos que os habéis interesado por esta ponencia, de que dispongáis de ella. Y aunque no cambie notablemente el propósito de este ejercicio intelectual es un nuevo elemento a considerar. Aquí la nueva actualización.