Un buen Diseño Industrial: El placer de disfrutar de la función

“Precisamos como nunca del buen diseño arquitectónico e industrial, que a estas alturas ha de estar doblado, además, de ecodiseño. La complejidad de las nuevas funciones lo hace especialmente necesario. Cuenta con excelentes profesionales. Por eso denunciar a embaucadores y farsantes es una obligación moral. Aunque esté mal visto (¿Por quién?)”

Con este párrafo terminaba el articulo del pasado día 17 de Julio de El Periódico titulado “Diseño contra extravagancia” de Ramón Folch, socioecólogo y director general de ERF.
Entre líneas podía leerse que se asume por parte de los usuarios, no sin cierta resignación,
que la mayoría de los objetos que nos rodean están mal diseñados y que los usuarios nos hemos acostumbrado a unas deficitarias funciones mal resueltas. Así que cuando encontramos en realidad un producto bien diseñado, bien resuelto, experimentamos un gozo y un placer extraordinario que lamentablemente debería ser una sensación habitual y no anecdótica.

La normalidad y el sentido común nos dice que un producto bien diseñado, considerando los esfuerzos que se derivan y las inversiones empleadas, debería resolver perfectamente sus funciones así que la anormalidad que vivimos solo nos muestra la foto fija de una época de despilfarro, en todos los sentidos, donde todo valía y donde el diseño industrial ha estado pésimamente aplicado por unos "profesionales estrella" que en realidad poco saben de la profundidad del diseño industrial. A sus resultados me remito.

Que el diseño industrial esté hoy día más discutido que nunca es muy normal porque en épocas “duras” se busca la autenticidad y la verdad. El diseño industrial no escapa a esta búsqueda y la cortina empieza a caer mostrando una farsa que ya no se admite.

Ante este evidente punto de inflexión, del que hablamos constantemente, que critica abiertamente el diseño industrial debemos empezar a trabajar, aprovechando la inercia creada, para cambiar la situación y ajustarla a una normalidad de la que nunca deberíamos haber salido y que evidentemente nos beneficia más a todos.

Julio 2011