Diseño Industrial. Métodos creativos I: Los seis sombreros

Para no convertir esta página simplemente en algo subjetivo/reflexivo -enfocada exclusivamente al pensamiento teórico del diseño- y motivado por el afán en que ésta sea una página funcional de la que puedan extraerse también recursos para el desarrollo del diseño industrial, he creído interesante exponer algunas de las herramientas que solemos utilizar muchos diseñadores industriales.

Durante las próximas semanas estaré centrado en los métodos creativos e iré detallando algunos de los diferentes métodos existentes. Lo haré de forma muy sintética puesto que existe una amplía bibliografía e información al respecto.
Cabe decir que todos estos métodos son herramientas que los diseñadores industriales y/o los profesionales creativos, en general, solemos usar con bastante frecuencia.

Muchos de estos métodos creativos, que jamás debemos confundir con la metodología del diseño industrial, pretenden facilitarnos la labor de localizar ideas, nuevos enfoques y/o simplemente lograr mejores soluciones.

LOS SEIS SOMBREROS

El método creativo de los seis sombreros para pensar fue creado por el profesor y psicólogo Edward De Bono.

Sería ideal, que no obligado, realizarlo siempre en grupo (mínimo 6 personas). Es un método que nos permite disponer de múltiples enfoques sobre el mismo planteamiento dado.

Dichos enfoques y/o análisis estarán clara y previamente definidos a partir de seis únicas posturas o tipologías de pensamiento que abarcan desde lo más racional y objetivo hasta lo más pasional, impulsivo o subjetivo. Así pues la riqueza de este sistema es que permite conjuntar en un mismo proceso de análisis diversos tipos de pensamiento, desde el pensamiento lateral y creativo hasta el pensamiento más lógico y racional.

Cómo hemos dicho, el método contempla 6 posturas, actitudes o tipos de pensamiento diferente que se repartirán entre los participantes. Estas seis alternativas forman a su vez diferentes dicotomías y suponen además pensamientos contrapuestos y/o complementarios como podrá derivarse de la descripción de cada uno de ellos.
Cómo en muchos otros métodos generadores de ideas existirá un “moderador” o “líder” que será el encargado de asegurar las reglas del proceso. Será además el que exponga la propuesta y detalle los planteamientos iniciales.

A partir de aquí cada participante, poseedor simbólicamente de uno de estos seis sombreros, estará obligado entonces a pensar de una única, exclusiva y determinada manera en función del rol que determine su sombrero.
Será a través de la aportación de cada tipo de pensamiento que se fomentará un debate abierto entre todas las posiciones y se podrán ir filtrando un sinfín de soluciones que estarán siempre amparadas y secundadas por estos seis “enjuiciamientos”.

Los 6 tipos de sombreros, es decir las actitudes a mantener, son:

Sombrero Azul: Es el sombrero de la persona que liderará el grupo. Establecerá el objetivo y planteará la propuesta. Será la autoridad del grupo y se encargará de moderar el debate así como de controlar que las reglas se establezcan de forma rigurosa. Obliga a tener una actitud fría, distante y objetiva.

Sombrero Verde: De carácter totalmente creativo, nos permitirá ofrecer alternativas, cambios, mejoras y proponer de forma abierta nuevos planteamientos. Normalmente éste participante podrá aportar todas las soluciones necesarias que desee para contrarrestar el pensamiento vertido en especial por el sombrero negro. Este pensamiento más libre y subjetivo está también en contraposición del pensamiento del sombrero azul.

Sombrero Blanco: Con este pensamiento asignado solo podremos emitir análisis basados rigurosamente en hechos, números y datos totalmente contrastables. En realidad deberemos obrar como un ordenador donde el pensamiento y la opinión no existen. Solo se detalla lo que se ve, lo que existe. Solo podremos contrastar evidencias. Es el pensamiento contrapuesto al sombrero rojo.

Sombrero Rojo: A través de este sombrero solo podrán lanzarse observaciones de tipo visceral. Aquí las emociones y los sentimientos serán el eje de las opiniones. El gusto, la impulsividad y la subjetividad tienen aquí plena cabida. No hará falta jamás justificar cualquier tipo de opinión vertida.

Sombrero Negro: Con él nos limitaremos a pensar siempre bajo la lógica pero desde un punto de vista negativo. Si algo puede pasar, pasará. Nuestra misión será la de lograr encontrar problemas, barreras y/o impedimentos de las propuestas y su finalidad es detectarlas. Deberemos mantener siempre una actitud precavida y temerosa con la que podremos proyectar hacía el futuro las posibles consecuencias negativas de las soluciones.

Sombrero Amarillo: Ligado a la lógica más positiva podremos analizar porqué algo funcionará y porqué se obtendrán los beneficios –en todos los sentidos- esperados. Claramente es la postura contrapuesta del pensamiento del sombrero negro porque busca lograr aspectos positivos y armonía. Nuestra actitud será siempre optimista.

Las ventajas –y por ello quizás las características por las que debamos usar este método creativo entre otros muchos- podríamos decir que son:

1.- Es un método muy sencillo y práctico. A medida que logremos experiencia lo convertiremos en un método muy ágil y eficaz.

2.- Es un método de grupo y por ello tiene una gran riqueza de análisis.

3.- Es un método creativo que nos permite expresar tanto las opiniones más racionales y objetivas como dar cabida a los sentimientos e impulsos emitiendo valoraciones más subjetivas.

4.- La comunicación es directa y bajo el amparo del papel que nos ofrece cada sombrero tendremos máxima libertad no pudiendo estar expuestos a juicios de valor que tanto merman los procesos creativos.

5.- Nos permitirá mejorar nuestra capacidad crítica y analítica a partir del uso de las diferentes posturas o pensamientos previamente pautados.

6.- Nos abre las posibilidades a nuevas formas de ver los problemas y plantear soluciones.

7.- Separa el “yo” del análisis puesto que lo canalizamos todo en base a una imposición exclusiva (rol) de análisis.

8.- Sus resultados suelen ser muy fructíferos por lo que las reuniones son muy productivas.

Pienso que es muy bueno introducir en nuestro proceso de diseño industrial todas estas dinámicas de grupo porque, más allá de lograr nuevos puntos de vista, evitan caer en ciertos errores lógicos del aislamiento a la vez que nos ofrecen siempre nuevas perspectivas, más si logramos que los grupos sean cambiados con cierta frecuencia.

Marzo de 2012