EL FUTURO

Este diseñador industrial es, pese a los cambios de roles que sufre la industria en su conjunto global mundial, muy optimista con la disciplina. Y aunque se reconoce un tanto atrapado entre varias generaciones y no da su trabajo por acabado, ni tan siquiera lo piensa, si que apuesta y es consciente de que existen muchos y muy buenos profesionales que están muy capacitados para aportar nuevos puntos de vista y nuevas pautas que permitan que el diseño industrial se actualice a los importantes cambios socio-industriales y económicos que está sufriendo el mundo. Espera aprender y mejorar su propio trabajo a partir del pensamiento y las propuestas renovadas de estos jóvenes profesionales.

Desea ser un observador participante del cambio generacional que ha de dar paso a estas nuevas ideas y cree que en esas manos está el poder de abordar una nueva revolución industrial que mantenga viva la disciplina, la propia industria y por ende una sociedad mejor.