Pautas y procedimientos del Diseño Industrial para la Sostenibilidad

Trabajando a través de un diseño industrial genérico e integrador donde la sostenibilidad forma parte indivisible y queda representada mediante una serie de normas, es la hora de describir y detallar algunas de esas pautas y/o procedimientos.

Podemos decir que todos ellos se incorporan –por defecto- a nuestra metodología de trabajo y darán como resultado productos y/o objetos que serán lo más sostenible posible. Siempre hablando en los términos en que afectan a la parte de responsabilidad que tiene el diseño.

Es cierto –respondo ahora lo que muchos podrán preguntarse después- que la finalidad de los siguientes puntos puede ser otra bien distinta a la de la sostenibilidad.
No lo niego. Son sorpresivamente una especie de normas que tienen finalidades positivas duales, según se miren. Es decir, podremos ver que muchas de estas normas existen principalmente porque suponen -de base- un beneficio directo para el cliente, para la industria y para las empresas. Es más, suelen ser normas demandadas directamente desde aquí pero –paradójicamente- sucede en este caso, que lo que es bueno para los intereses de la industria lo es también para lograr un estado sostenible. Creo que esto es un gran hallazgo que sin duda puede darnos las claves para futuras soluciones. Si algo es bueno para la industria y lo es también para la sostenibilidad nos permite restringir todo el punto de atención exclusivamente a la estructura del mercado.

Antes de describir brevemente las citadas normas es importante decir que todos los proyectos, por su propia configuración, no podrán incorporarlas todas. Aunque lo idóneo sería que todos los proyectos atendieran el mayor número de estas reglas, sobre todo aquellas que por si solas permiten resultados de más peso para lograr un entorno más sostenible. También cabe destacar que muchas de las normas dependerán directamente de otras, así que para lograr una cualidad concreta, muchas veces deberán combinarse varias características y/o propiedades.

Dichas pautas podrían ordenarse de muy diversas formas según afecten a la estructura, a los materiales, a los elementos que conforman los conjuntos, a la tecnologías y un largo etcétera. Pero podemos reducir más estas condiciones si las agrupamos simplemente en 3 grandes áreas que circulan en torno a la estructuración del producto, su vida y su muerte.

Las primeras favorecerán, en medida de lo posible, que los productos tiendan a ser mejores desde el punto de vista de la sostenibilidad en un sentido preventivo, otras nos permiten alargar el ciclo de vida de los productos (concepto altamente ligado a la sostenibilidad) y las últimas nos permitirán que tras la “muerte” de los productos, éstos puedan ser procesados de la forma más fácil, eficiente y eficaz de cara a incorporarse a procesos de reciclado con la finalidad de reducir el impacto medioambiental así como de favorecer su máximo aprovechamiento y la mayor reutilización de todos los recursos que se han usado en su desarrollo.

GRUPO 1. NORMAS PREVENTIVAS

LA OPTIMIZACIÓN

Es por excelencia la primera norma básica y fundamental del diseño industrial e incide siempre positivamente en el resto de las normas.
En general el diseño industrial trabaja bajo la pauta impuesta de lograr resultados lo más optimizados posibles en todos los sentidos, ya sean matéricos, económicos, reducción de procesos,…

Mediante esta pauta el diseño industrial se obliga a lograr una depuración máxima y la reducción de todos los elementos –y todo lo que de ellos dependen- para ahorrar todo tipo de recursos, tiempos y esfuerzos.

DESMATERIALIZACIÓN

Estrechamente ligada a los avances tecnológicos, y siempre que los productos sean susceptibles de ello, debemos reducir al máximo los productos sustituyéndolos por otro tipo de sistemas que presentan –teóricamente- menor impacto medioambiental. Dado que puede quedar como un concepto algo ambiguo podemos poner el ejemplo de la enorme sustitución de papel que supone la informatización.

MINITUARIZACIÓN

También estrechamente ligada a la tecnología podemos plantear productos cada vez más pequeños. Comparemos un televisor de tuvo con uno de leds para darnos cuenta que los recursos utilizados para la fabricación de uno y otro es muy diferente.

POST-VENTA

Recuperar un buen servicio post-venta, responsabilizado en la empresa productora, puede permitirnos mejorar el ciclo de vida de los productos a partir de otros dos conceptos clave como son el mantenimiento y la reparación.

Sobre este concepto, que supone una mirada al pasado, debemos tener en cuenta que los productos estarán condicionados –a nivel de diseño- a otros muchos aspectos para que este servicio post-venta pueda existir de forma rigurosa.

GRUPO 2. NORMAS QUE FAVORECEN EL CICLO DE VIDA

ATEMPORALIDAD

El diseño industrial pretende siempre soluciones atemporales alejadas de cualquier parámetro de mercado y/o moda. Lo efímero no debería tener cabida en un diseño industrial riguroso. Pero debemos aceptar ciertas limitaciones al respecto dado que no siempre fácil lograr este tipo de resultados.
Otra cosa bien distinta, e intolerable, es que exista una mala praxis y/o el diseñador se someta al dictamen de los mercados de forma intencionada.

Con esta pauta el diseño logra productos, que si se compaginan además debidamente con otras pautas que también veremos tales como la calidad, la función, la durabilidad,… nos permitirán un elevado ciclo de vida de los productos diseñados y por ende acaban teniendo un elevado grado de sostenibilidad porque se mantendrán vigentes durante muchos años.

DURABILIDAD

Pretendamos siempre productos durables, logremos o no la atemporalidad, porque de esta forma también fomentamos, como puede entenderse, un mayor ciclo de vida. Los productos que a lo largo del tiempo sufren poco “desgaste” acompañan durante más años a los usuarios.

Esta norma se fundamenta en una adecuada selección de materiales y en soluciones estructurales de elevado nivel.

COMPACTOS

Lograr productos compactos minimizan, por norma, el número de elementos que lo integran y supone en si mismo un parámetro de sostenibilidad.

EFICACIA – EFICIENCIA y FUNCIÓN

Agrupo estas tres porque aunque son muy diferentes entre si creo que todas hacen alusión a que las funciones de uso de los productos deben estar lo mejor y más definidas posibles para que éstas no queden obsoletas antes de tiempo. Un producto que funcione muy bien para aquello que se diseñó es un producto que se conserva mejor por parte de los usuarios.

CALIDAD

Ligada estrechamente a las anteriores cualidades, lograr productos de elevada calidad fomentan indiscutiblemente un mejor paso del tiempo y contribuyen a alargar el ciclo de vida de los productos. A este concepto debemos sumarle que normalmente esta característica supone un mayor esfuerzo del usuario porque suelen ser productos con un valor económico más elevado. Por esta misma razón el usuario los conserva más tiempo.

COMPARTIR

Cuando atendamos al diseño de un producto con una estructura muy compleja o bien el resultado sea un producto que obligadamente, por su desarrollo y fabricación, tenga un elevado valor económico debemos pensar en que pueda compartirse por más de un usuario de cara a que se fomente un mejor y mayor aprovechamiento de recursos.

Cabe decir que este tipo de productos, por concepto, tienen ya una durabilidad elevada dado que suelen suponer un esfuerzo notable de diseño y fabricación.

REUTILIZACIÓN

Podemos plantear, en medida que los productos lo permitan, que tras un uso inicial éstos puedan servir posteriormente para otras funciones alargando con ello el ciclo de vida de los mismos.

GRUPO 3. NORMAS QUE FAVORECEN EL RECICLADO Y RENOVACIÓN DE RECURSOS

SEÑALIZACIÓN

Debemos describir de forma evidente en todos los componentes de los productos el tipo de material y su año de fabricación para facilitar el tratamiento de los mismos a un nivel de residuo.

MATERIALES

Debemos seleccionar materiales reciclables y/o reciclados en medida de lo posible para que en este sentido nuestro producto tenga el mínimo impacto.

Este es un aspecto realmente muy importante. La adecuada selección de materiales, sumadas a otras reglas, es lo que resultará un producto de elevado nivel de sostenibilidad. Es por ello que debemos ser muy rigurosos en la selección de los materiales –que siempre han de quedar justificados- en nuestros proyectos.

MONOMATERIALIDAD

Lógicamente ligado al punto anterior se basa en plantear productos que presenten en su solución un único material, o la mínima diversidad posible, porque suponen radicalmente mejorar sus procesos de reciclado.

MINIMIZACIÓN DE ELEMENTOS

Reducir al máximo el número de elementos que forman los conjuntos. Lo idóneo es un producto de una sola pieza pero como es imposible debemos mirar de reducir siempre al máximo el número de los mismos.

DESMONTAJE

Debemos diseñar productos fácilmente desmontables para que una vez acabado su ciclo de vida las diversas piezas puedan ser separadas sin problema o mayor impacto.


Y estas serían algunas de las normas que se utilizan a diario en el entorno del diseño industrial. Existen muchas otras más que nos permiten, como se ha dicho, aproximarnos a un elevado estado de sostenibilidad sin mayor complicación.

Mediante ellas los diseñadores industriales controlamos, ya se de forma preventiva o incidiendo positivamente en el ciclo de vida, el impacto medioambiental de los productos y su correspondiente nivel de sostenibilidad.

Todas estas pautas, están totalmente extraídas de los procedimientos cotidianos del diseño industrial –por lo menos de éste diseñador que escribe- y vienen a justificar el hecho de que la sostenibilidad, en su estadio primario y básico, es totalmente intrínseca al propio diseño. Siempre, reiteramos, en lo que a su parte de responsabilidad sobre este aspecto se refiere.