Apuntes para una metodología de Diseño Industrial


6. Complemento de análisis circular

En el punto número tres de esta conferencia prometí hablar más detenidamente sobre el control que necesita este diseño específico. Ha llegado el momento.

Todos coincidiremos que lograr objetivos mediante procesos de diseño, de forma reiterada y controlada, una vez tras otra, no depende de la capacidad mágica de ningún diseñador y/o gurú del diseño. Ni tan siquiera de las aptitudes personales de cada uno. Lo que supone ser una ventaja, por lo menos de partida, para todos aquellos que quieran dedicarse a esta fantástica profesión.
Esta dinámica de “éxito” se soporta principalmente por un método que sirve para filtrar todos nuestros razonamientos, soluciones y aportaciones de cara a que el propio proceso de diseño y los resultados estén siempre controlados, y por encima de todo, justificados. La justificación viene a ser, en el análisis de este proceso, un componente de objetividad necesario e imprescindible.
Personalmente pienso que la subjetividad en el diseño (de los diseñadores vs su trabajo y resultado) no tiene valor académico porque es una excepción que no nos permite formar regla alguna con la que podamos organizar un conocimiento genérico y transmitirlo. De esto creo que deberían tomar buena nota los encargados de organizar los planes académicos del diseño.

El diseño industrial se articula bajo una metodología de diseño aunque pocos diseñadores hablemos de ella con detalle. Una metodología base que por lo general acabamos evolucionando a lo largo del desempeño de nuestra profesión. Es, en esta evolución, donde podemos encontrar realmente nuevos procedimientos ajustados al diseño de forma específica.

Antes de nada, es importante no confundir la metodología de diseño con los procesos creativos. La primera es la piedra filosofal sobre la que se asienta en realidad el propio diseño porque se entrelaza con la ideología de la que antes hablábamos y mediante ella se conforma y se organiza el proceso de trabajo completo del diseñador. En cambio, los procesos y/o métodos creativos son herramientas que nos facilitan la activación y/o generación de ideas y/o conceptos. Pueden ser una parte integrada en la metodología en diferentes puntos de su recorrido o ni tan siquiera estar presentes.

Aunque no es el tema de hoy, no podemos omitir decir que la ausencia de una teoría clara del diseño industrial y la inexistencia de un ideario específico, nos ha obligado a trabajar bajo métodos procedentes desde otros ámbitos y/o campos, como pueden ser la ingeniería, la arquitectura, las artes, las ciencias, etc... De esta manera, en nuestra etapa de estudiantes -ahora incluso más que antes- se han venido incorporando metodologías analíticas-científicas de lo más diversas que seguramente muchos de vosotros conoceréis y usáis. Su resultado, frente a las necesidades intrínsecas que presenta el diseño, ya es otra cuestión bien distinta.

Personalmente como diseñador siempre he dado por válida la “metodología tradicional” (que aún defiendo y que ha estado implícita en la mayoría de mis proyectos de diseño industrial) aunque debo de reconocer mi interés por los nuevos enfoques sobre este tema, sobretodo porque estos nos pueden permitir encontrar soluciones mucho más efectivas. Al fin y al cabo la metodología de diseño tiene la función principal de evaluar y revisar por completo las soluciones que aun no existen y de determinar si son o no factibles, garantizando así una solución válida con anterioridad. Aspecto que tiene que ver mucho con el diseño del que hablábamos en la primera parte de la conferencia.

Si lo reducimos todo a la mínima expresión, y nuevamente he de decir que los diseñadores sabemos mucho de esto, podremos advertir que la metodología de diseño se sustenta principalmente en tres aspectos; organizar un proceso, hacer preguntas y buscar aquellas respuestas que justifiquen una solución que ha sido planteada con anterioridad y siempre desde un punto de vista teórico. Y, la verdad, no hay mucho más. Pero como todo lo “sencillo” del diseño oculta tras de sí una complejidad enorme. Ya podemos cruzar variables, estudiar gráficas que nos den datos ideales, analizar valores, puntuar... Al final todo se reduce, por lo menos en el proceso de diseño, a los tres pilares anteriores. Y de esto creerme que estoy plenamente convencido porque sobre estos cimientos se ha basado todo mi trabajo profesional de forma continuada desde hace más de 15 años.

Debo de reconocer que a pesar de la enorme disponibilidad de metodologías que tenemos hoy, después de estudiar varias de ellas, he llegado a la conclusión de que la que gran mayoría de nuestras metodologías de diseño son en esencia la metodología tradicional de diseño (aquella que aprendí en su día) con ligeras variaciones ajustadas a través de la experiencia personal de cada cual, como dije. Y es realmente una pena (y una enorme pérdida académica) que no las divulguemos en profundidad porque estoy seguro de que muchas de ellas son ya propias y específicas del diseño industrial. Y añadirían una valiosa luz teórica a la oscuridad que, en este sentido, vive nuestra disciplina.

Bajo este propósito analicé los procesos que incorporábamos en ozestudi cuando diseñamos. Algo que acabamos haciendo –diseñar- de forma muy automática después de los años y que nos impedía ser conscientes de cómo estábamos tratando toda la información que se generaba en un proyecto.

Teníamos muy claro el método: Realizar un briefing muy, muy detallado que nos servía como guía de proyecto, buscar información al respecto del mismo siempre en tres ámbitos diferentes: Análogos de mercado, análogos de la función y referentes naturales. Aproximar conceptos, estudiarlos obligatoriamente en base a los objetivos establecidos y también frente a la información ya sintetizada. A partir de aquí, hacer un viaje constante desde el inicio hasta el final del recorrido para contrastar cada una de las particularidades y de las soluciones que íbamos aportando al proyecto para entender así también la generalidad del proyecto.
Como siempre he dicho; diseñar no es más que ir solucionando problemas desde lo particular a lo general y viceversa, de forma constante. Viajar con plena libertad a través del proyecto en todos los tiempos verbales y en todas las direcciones.

Paralelamente siempre evaluábamos el nivel de innovación (y valor añadido) con los referentes estudiados.
En definitiva, teníamos muy claro qué hacer y qué hacíamos pero le habíamos empezado a perder la pista a cómo lo hacíamos. Y cuando nos lo preguntaban los colegas y/o estudiantes no sabíamos en realidad que responder.
Ante este hecho y también al ser conscientes de que habíamos enriquecido notablemente el método que habíamos aprendido como estudiantes, me interese en plasmar el esquema de su funcionamiento.

Un planteamiento metodológico que denominé “complemento de análisis circular”. El nombre no es en absoluto arbitrario, como nada lo es en el diseño. En primer lugar deja muy claro que supone ser un complemento a la metodología que habíamos aprendido. En segundo lugar tiene la clara intención de enfatizar el carácter “esférico y/o circular” que tiene el proceso de diseño frente al proceso lineal que antes hemos citado al respecto de la artesanía. Y a su vez, esta concepción y su posterior esquematización nos permiten disponer, como puede observarse con claridad en las imágenes, de una visión general de todos los tiempos, las variables, los datos y los estados en los que se halla el proyecto, pudiendo viajar con total precisión y rapidez de un punto a otro, de un detalle a un aspecto general y al contrario...
Es una estructura que vista en su conjunto nos ofrece una nítida visión del proyecto y nos permite, como no podría ser de otro modo, pleno control de nuestro trabajo.

Esta es una conceptualización metodológica de carácter analógico que nos hace entender también el proyecto desde su globalidad temporal y con la que lógicamente podemos entender los factores que afectan y/o afectarán a su evolución. Pasado, presente y futuro de un proceso de diseño industrial que está siempre visible y que logramos controlar de forma rápida, fácil y eficaz.

Para entender esta concepción solo basta con analizar la ilustración inferior. En ella aparece el tiempo en una disposición analógica frente a otra digital. La primera distribución nos ofrece la oportunidad de entenderlo de forma global y podemos, de un solo golpe de vista, rememorar tiempos pasados, presentes y futuros con lo que nuestra propia percepción de las cosas y nuestras acciones, no solo son más ricas y precisas sino que cobran también mucho más sentido por las relaciones que logramos establecer.

Por el contrario, una disposición lineal de la metodología, al igual que sucede con nuestra configuración del tiempo digital, solo nos ofrece una porción extremadamente pequeña del estado de las cosas. Apenas tan solo un instante congelado que hace que perdamos, a medida que éste vuelve a cambiar, totalmente de vista la influencia de todo aquello que está afectando al momento actual. También, por esta razón, todo cambio ejercido en ese fugaz instante presente podría suponer la pérdida de sentido en el futuro.

No cabe duda de que si reflexionamos sobre la bondad que nos ofrece, desde el punto de vista del control del proyecto, esta configuración circular que venimos utilizando en el estudio, tenemos que reconocer que es más idónea que cualquier otro método analítico lineal. Que son, por desgracia, muy numerosos y muy utilizados por los diseñadores.



Dicho todo esto, solo nos queda conocer su funcionamiento:

Esquema básico del complemento de análisis circular

Su esquema básico está compuesto por una estructura circular dividida en dos grandes áreas organizadas en base a dos tipos de referencias.

Existe un primer estadio semicircular en la que la referencia central son las propias propuestas de diseño industrial, es decir el proyecto. El análisis se disecciona progresivamente a lo largo de tres grandes etapas interrogativas que abarcan desde el punto 0 al punto 180º de este semicírculo.

Al iniciar el proyecto nos hallamos siempre el punto de partida (0º) determinando así el sentido de nuestro análisis.

A esta sub-estructura la denomino “Diseño ideal” porque busca detectar soluciones presumiblemente nuevas y siempre factibles que pueden o no diferir radicalmente de lo existente. Sobre esta última cuantificación cabría considerar que los cambios sustanciales en diseño no suelen ser "buenos" porque el usuario, no solo pierde la posibilidad de recurrir a un aprendizaje adquirido que ha de facilitarle la relación inmediata con un nuevo objeto sino que además la solución puede presentar grandes saltos conceptuales de difícil asimilación y por ende provocarían el efecto contrario; el rechazo.



El análisis de toda esta secuencia completa se contrastará a través de otra sub-estructura “reflejo” donde se agrupa toda la información e investigación al respecto del proyecto y que ya ha estado filtrada y sintetizada por las mismas interrogativas. Aquí las respuestas y las conclusiones son invariables porque responden a una realidad objetiva existente.

Aquí el centro se ocupa siempre por un estereotipo y/o grupo de referencias existentes y/o toda la información estudiada para la realización del proyecto.
A toda esta nueva configuración la denomino “Diseño ideado” porque lógicamente responde a algo que ya es una realidad y que podemos presentar, por esta razón material, como un caso de “éxito de diseño”.



Una vez explicado el esquema vamos hablar del funcionamiento:

Las secuencias de análisis, divididas como hemos dicho en tres etapas de consultas, se agrupan de la siguiente manera:

1.- Consultas conceptuales y primarias: Entrarían aquí todo tipo de preguntas de tipo comunicativo, dialéctico, semiótico, etc… Todo lo relativo a como interpretamos el objeto y la representación que nos evoca desde un punto de vista simbólico. Con ellas intentamos establecer qué expresa nuestro diseño (en todos los sentidos) y como éste es descodificado por parte del usuario.

2.- Consultas funcionales y de uso: Aquí tienen cabida todas las consultas relativas a la función del objeto, sus aspectos formales y estructurales; componentes, ergonomía, ensamblaje, etc... Buscamos con estas consultas establecer para nuestro proyecto el grado de efectividad de la función -y subfunciones-. Estudiar si éstas se adecuan a la estructura y forma del objeto y si todas ellas están también adaptadas a las particularidades y a las necesidades del usuario.

3.- Consultas de desarrollo y fabricación: Son todos los planteamientos al respecto de los materiales, las tecnologías, los procesos, costes y todos los temas que se derivan de la viabilidad técnica de fabricación de las propuestas que estamos gestionando.
Filtramos aquí cualquier aspecto que pueda imposibilitar la fabricación del proyecto, ya sea en términos estrictamente técnicos y/o económicos y/o cualquier otro.

Debo destacar que estos tres ámbitos de consulta están además directamente relacionados entre sí por lo que solo se valida una solución y/o decisión, como veremos después, cuando se obtiene una respuesta afirmativa supervisada por las tres áreas.



Una vez desplegadas todas estas rogativas –que pueden ir ampliándose, variándose y/o eliminándose en función de las respuestas- empezaríamos realizando un primer testeo cruzando constantemente, y siempre bajo esta visión total del proyecto que nos ofrece este esquema, los datos.

Las preguntas del primer grupo se contrastan y se validan con la/s propuesta/s de diseño a evaluar. Si se obtiene un resultado positivo pasamos al siguiente grupo arrastrando la pregunta del grupo anterior. Luego pasaríamos al otro grupo arrastrando las preguntas de los dos primeros grupos y así sucesivamente con la totalidad de las variables con las que estamos trabajando.

Cabe decir que es una estructura abierta para nuestra libre circulación y sentido por lo que a veces podemos pasar a un grupo sin tener una cuestión resuelta al 100%. No obstante debemos ser conscientes de esta carencia arrastrada para que cuando abordemos nuevamente una secuencia le podamos dar solución y/o cambiar las variables. De no ser así el proyecto podría presentar brechas que probablemente incidirán, bien en la propia viabilidad de fabricación o bien en el resultado de la fórmula que se explica posteriormente y de la que depende la estética.



Una vez hemos llegado al final de la primera secuencia de la sub-estructura “Diseño Ideal”, saltaríamos llevando consigo los ruegos a la sub-estructura “Diseño Ideado”.
Ahora solo nos quedaría contrastar ambos niveles y establecer las oportunas conclusiones entre una realidad existente y una realidad posible. Al llegar a este punto podemos establecer que las conclusiones pueden ser definitivas, dando por cerrado el camino de diseño, o en su defecto, seguir planteando nuevas y diversas variables hasta lograr encontrar la solución objetiva que demanda nuestro proyecto.

Es interesante destacar que el análisis inverso –del diseño ideado al diseño ideal- nos servirá enormemente para establecer y cuantificar con bastante exactitud el nivel de innovación y valor añadido de nuestro planteamiento. También nos permitirá establecer las garantías al respecto de la viabilidad de nuestro diseño en los términos acordados previamente y/o saber si nuestro resultado supone ser realmente una mejora respecto a lo ya existente.
De esta forma, frente a lo que muchos piensan, la innovación y el valor añadido son "magnitudes" que pueden cuantificarse de forma objetiva.



Puede entenderse que esto es solo una guía. Una breve aproximación esquemática de nuestro método y que mientras más organización, consultas y variables introduzcamos y crucemos durante nuestro análisis, mejor definición tendremos del proyecto. Cuestión que afectará directamente a la estética de acuerdo con la siguiente fórmula: A+B+C que es igual al nivel logrado en D, que es igual al logro estético.



Sobre el aspecto estético no profundizaré porque daría para todo un ensayo y creo que la conferencia ya ha sido lo suficientemente densa. No obstante os invito, si estáis interesados en el tema, a que leáis mi breve opinión sobre el error que solemos cometer muy a menudo al interpretar y/o hablar sobre la estética. Podéis encontrar el tema en mi web en la reflexión Nº 69: “Lo estético y lo formal del Diseño Industrial”.

Atendiendo a la brevedad y a la generalidad con la que se han tocado algunos temas, sobre éste y/o cualquier otro aspecto relacionado con la conferencia, os quiero decir que estaré encantado en atender vuestras consultas y/o dudas.