El diseño importa. Y exporta


02. Introducción al tema

Como os he dicho, ante la invitaron al Congreso me obligué a la preparación de un tema específico. Y teniendo en cuenta el leitmotiv de este año, en el que las industrias y/o las empresas son el centro de las miradas y los pensamientos, los casos de éxito se presumían aparentemente como lo más demostrativo y eficaz para mostrar la importancia del diseño a los empresarios.
Organizar una conferencia bajo este marco no suele fallar. Enseñamos productos, vendemos sus bondades, explicamos lo felices que son las empresas que los hacen y todos contentos.
No obstante, los que me conocéis sabéis que no suelo creer mucho en los ejemplos de este estilo. Personalmente pienso que, lo que es bueno para alguien no significa que lo pueda ser para todos. No, por lo menos en los términos concretos en los que, en la gran mayoría de los casos solemos ejemplarizar. Y tampoco, por lo menos, desde una visión proyectual.
Admitámoslo, al final hacemos reglas de las excepciones y acabamos por instalarnos en el caos. Así que para ejemplarizar mal y confundir, como lo suelen hacen esos gurús de los que hoy intento huir, es mejor no hacerlo.

Puede que para vosotros esta sea una conferencia atípica en la que no tendréis bonitas diapositivas que ver, ni tan siquiera os presentaré, seguramente muy a vuestro pesar, casos de estudio y/o éxito. Pero creo que no por ello la charla tiene que ser aburrida o falta de contenido. En absoluto. Aunque si que necesita de toda vuestra atención. Cosa que, no sólo os pido desde ahora sino que agradecería enormemente porque se dirán cosas aparentemente muy sencillas que hay que leer entre líneas.

Mi intención es exponer desde nuestra mirada como diseñadores y desde la función que cumplen las empresas, la importancia que tiene el diseño industrial. Y hacerlo además de manera en la que todos podamos tener elementos de análisis con los que empezar a generar un pensamiento propio al respecto. Sobre todo, como es lógico, las empresas. En ningún caso os venderé una fórmula secreta y/o la moto. Ni a unos (diseñadores) ni a otros (empresas). O por lo menos esa es mi intención.

Espero muy sinceramente que tras leer y/o escuchar estas palabras salgáis por la puerta con la cabeza muy dispuesta a pensar y que generéis vuestras ideas aunque sean antagónicas a las que hoy yo defenderé aquí.

Como he dicho, el titulo de una conferencia es muy importante y no debería ser jamás aleatorio. En este caso, como es obvio, no lo es.
Un titulo suele esconder una afirmación que, si la creyéramos firmemente, no haría falta argumentación alguna. Con esto no quiero decir que tengamos que realizar un acto de fe pero si que es cierto que muchas veces sobrarían muchas justificaciones que suponen ser, no solo un esfuerzo en tiempos sino que pueden inducir además a malos-entendidos.

Lamentablemente estamos aquí hoy porque muchos no acaban de creerse que el diseño importa. Y exporta. Porque si lo creyéramos ciegamente, no solo el diseño gozaría de una mejor reputación social sino que en las empresas sería una estrategia intrínseca. O por lo menos manifiestamente intrínseca porque yo creo que ya lo es (un valor intrínseco).

Dividiré mi charla en tres puntos que creo que están muy claros. En primer lugar destacaré de forma muy escueta, a partir de la conclusión de un estudio, la importancia que el diseño tiene para la sociedad (y por extensión las empresas) y la necesidad que tiene el diseño de que se realicen estudios solventes y rigurosos que muestren su valor de forma objetiva y cuantificable para acercarnos a nuestros potenciales clientes; la empresa, con un discurso nuevo.

En segundo lugar subrayaré esta importancia desde el punto de vista de nuestro colectivo como diseñadores. Y lo haré a través de una vieja carta abierta que lanzaré nuevamente a los empresarios. Quiero enfatizar lo de “vieja” porque este discurso que mantendré hoy con vosotros no es nada nuevo. Es una reflexión en voz alta que se fundamenta en caminos muy conocidos alejados totalmente de los cantos de sirena.

Y en tercer lugar hablaré de lo que el diseño industrial representa, desde el punto de vista estratégico, para la exportación. Un aspecto incuestionablemente clave y decisivo para las empresas que piensan en el futuro.

La verdad es que no se si los tres puntos en los que he dividido la charla darán para llenar el tiempo que al parecer tengo finalmente para la conferencia. Para ser sincero he de decir que se me había invitado a dar una charla informal de 30 minutos y así la había ido preparando.
Si acabo con mucho margen abriremos, si os parece bien, un debate entre todos nosotros para conocer lo que pensamos al respecto del diseño y de su importancia en el seno empresarial y social.

En cualquier caso, como dice el maestro Bonsiepe, la mayoría de las sillas que se ubican en las salas de conferencias no suelen estar diseñadas para aguantar exposiciones de más de 45 minutos por lo que estoy seguro de que agradeceréis la mayor brevedad si logro decir, como así espero, cosas importantes sobre el tema que nos ocupa.

Por otra parte y desde la sinceridad, si estáis convencidos plenamente del titulo: El diseño importa. Y exporta, todo lo que yo os pueda decir a partir de ahora sobra.