El diseño importa. Y exporta


01. Agradecimientos y observaciones

Seguramente muchos de los que seguéis habitualmente mi página advertiréis que ciertos pasajes de la siguiente reflexión están extraídos directamente de otros pensamientos que ya he expresado con anterioridad. Es así. He conformado esta conferencia también a partir de ideas que he venido defendiendo desde hace mucho tiempo y que he considerado interesante unificarlas para esta charla.


En primer lugar deseo agradecer a María Alonso, en representación de toda la organización y entidades que han hecho posible este evento, la invitación y mi participación al II Congreso de Diseño Industrial de Málaga “Innovando en la empresa”.

Y por su puesto agradecer enormemente la asistencia y participación de todo el público. De forma muy especial, dado que suelen ser las grandes ausentes en este tipo de actos, a las empresas que hoy se han dado cita. Si es que hay alguna entre nosotros.

Imaginando que el número de empresas probablemente será escaso, somos diseñadores y sabemos un poco de todo esto, he preparado la charla con interés notable para los diseñadores, de los que no dudo que sean una mayoría.

A todos, muchas gracias.


Cambio de titulo

“Vivimos en un mundo en el que estamos constantemente bombardeados de estímulos e informaciones sobre casi todo. Hoy, parece que todo está trazado.

A diario emergen líderes en todos los ámbitos de la vida y la verdad es que cuesta mucho escapar de sus dictámenes porque nadie quiere parecer tonto. El problema de fondo es saber realmente si tienen o no razón y si, actuando bajo sus directrices, estamos realmente haciendo lo correcto.
Éste es un análisis con difícil conclusión porque es un sistema tramposo donde la validez se analiza siempre “a posteriori” y dónde los resultados no importan a los que los recomiendan porque su propio beneficio –qué es mucho- está en su discurso y no en su viabilidad.

Tras haber perdido un claro y unificado discurso académico que nos impide -como disciplina- tener un plan, una estrategia y/o un sentido claro de lo que hacemos y porqué lo hacemos, el diseño industrial es también utilizado por estas corrientes y se ve lógicamente arrastrado a todo tipo de planteamientos y redefiniciones. Pero seguir estos caminos sin un rumbo claro puede ser bastante peligroso.

-Entonces, ¿Qué podemos hacer? Os preguntaréis todos.

Una posibilidad es atender exclusivamente al sentido común en relación a la finalidad natural de nuestra profesión. Por ello personalmente intento abstraerme con bastante frecuencia de muchos de los impulsos que se nos lanzan.
Hagámoslo todos hoy, por favor. Olvidémonos intencionadamente de gurús, de “expertos”, de tendencias (algo realmente en las antípodas del diseño), de dogmas y de toda la información que sobresatura la red y los medios y atendamos exclusivamente, como he dicho, al sentido común del diseño. Qué es algo que no suele fallar.

En este estadio intelectual regido por la coherencia, obliguémonos a llamar a cada cosa por su nombre. Asentémonos en una realidad llena de problemas reales y podremos ver claramente que el diseño industrial –y el diseño en general- supone ser para las empresas una herramienta básica y fundamental. Un elemento obligadamente necesario.

Aislados descubriremos un mundo lleno de soluciones coherentes y repleto también de los sencillos objetivos de siempre, como son; ser feliz, trabajar, hacer bien las cosas y ganar dinero, dónde el diseño, no sólo es importante sino que es siempre necesario aunque no lo sepamos.

Bajo este razonamiento propuse, cuando me invitaron al congreso, el titulo de mi charla.
No obstante, entendiendo que los títulos, al igual que sucede con las definiciones y las descripciones en el ámbito del diseño, son tan importantes, he convenido –y espero que me perdonéis- cambiarlo.

Entiendo que os merecéis –los asistentes a este tipo de actos- el máximo respeto por mi parte, así que siempre preparo específicamente las conferencias. Para mi son argumentos vivos que van tomando cuerpo a medida que los preparo y sobre los cuáles influyen las realidades que vivo en ese momento. Y es que la realidad, no solo debe marcar siempre el ritmo del diseño y de las empresas sino que nos obliga, como participantes activos, constantemente a reflexionar y a adaptarnos.

Os pido disculpas por este cambio de última hora. Particularmente a los organizadores que han preparado el programa y que han ido trabajando con el titulo anterior.

Así pues, el titulo de la charla que daré a continuación es:

“El diseño importa. Y exporta”


Nuevamente, muchas gracias a todos.


Jose Manuel Mateo Hernández
Diseñador Industrial